Conservar la sede de la Copa Mundial de Futbol 2026 se ha tornado, repentinamente, en una de las mayores prioridades para el gobierno de Jalisco y para el mandatario Pablo Lemus Navarro. El tema no es menor porque aunque se vistió de “discurso solidario”, el presidente municipal de San Luis Potosí, Francisco Galindo Ceballos, ya ofreció a esa ciudad como una posible sede alterna en sustitución del Estadio Guadalajara, que aunque se localiza en Zapopan, representa la sede estatal.
Después de los hechos ocurridos el pasado 22 de febrero con el operativo internacionalmente conocido que cobró la vida de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho” (junto con muchas otras), uno de los principales esfuerzos oficiales, tanto del gobernador Lemus como de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, ha sido el de presentar una imagen de normalidad recuperada e incluso, el comentario mundialmente difundido de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, al asegurar que la parte del Mundial de Futbol que corresponde a México está totalmente segura.
Pero entonces, ¿por qué se insiste en alimentar rumores sobre una posible cancelación de sedes? ¿A qué se debe que el alcalde de una ciudad, digamos menor en términos demográficos y de infraestructura, lance el mensaje de que pueden sustituir a Guadalajara?
Indudablemente hay intereses políticos y económicos que se mezclan. No puede ser una coincidencia que un personaje como Galindo Ceballos, con una trayectoria profesional ligada a la seguridad y no al ejercicio del poder político, repentinamente incursione en una dimensión de talante deportivo, económica y de infraestructura.
No puede serlo porque para todos es obvio que en nuestro país, Guadalajara, la Ciudad de México y Monterrey compiten permanentemente por establecer liderazgo en todas las áreas.
Además, San Luis Potosí, un Estado gobernado por Ricardo Gallardo, parcialmente identificado con Morena, pero ahora confrontado con el gobierno federal por la abierta intención de postular a la gubernatura a su esposa, la senadora Ruth González, lo cual ha rechazado reiteradamente la presidenta Claudia Sheinbaum, “gana terreno político” al abrir una mayor brecha para Jalisco en el esfuerzo y pacto político con el gobierno federal, para mantener la sede de la Copa Mundial de Futbol, evento que está ligado a inversiones multimillonarias y expectativas de crecimiento e incluso, una mayor inversión.
El éxito en la organización del Mundial en junio y julio próximos, consolidan a Jalisco como polo de desarrollo y poder en el Occidente del país.
Son numerosas las voces que desde el análisis y la comunicación política y viralizada, insisten en alimentar la posibilidad de perder la sede por problemas de seguridad y en particular, por las consecuencias del operativo de seguridad que eliminó a Nemesio Oseguera.
Lo más importante, en consecuencia, es neutralizarlas primero, y derrotarlas después, en la construcción de la narrativa pública.