En el ámbito institucional de los derechos humanos, una Recomendación es un pronunciamiento que evidencia, documenta y comprueba una grave violación de derechos humanos. Su emisión demanda un compromiso ético y jurídico al Estado para reconocer una falta, reparar el daño y evitar que vuelva a suscitarse la violación a los derechos humanos.
Los organismos protectores de derechos humanos emiten Recomendaciones luego de investigar quejas sobre actos u omisiones de naturaleza administrativa realizados por autoridades federales, estatales o municipales, que han vulnerado derechos fundamentales. Por ello, su esencia radica principalmente en el mensaje profundo que conlleva el reconocimiento de que el servicio público tiene límites, exigencia de justicia y responsabilidades frente a la población.
Una Recomendación en derechos humanos tiene como objetivo principal visibilizar y restituir los derechos que han sido vulnerados. Esto implica llevar a cabo la reparación integral del daño, a través de sanciones, compensaciones, cambios de prácticas administrativas, capacitación de las y los servidores públicos o incluso cambios estructurales dentro de las instituciones.
Es cierto que una de las características de las Recomendaciones es que no son vinculantes (obligatorias); sin embargo, funcionan como un mecanismo de alerta para las autoridades y, en su caso, para la rectificación del Estado, ya que señalan con claridad la desatención a sus funciones y qué hacer para subsanar las prácticas institucionales.
¿Qué implica para la autoridad?
Para las autoridades, aceptar una Recomendación significa reconocer públicamente que se actuó de manera errada; y se traduce como un acto de responsabilidad. Todo servidor o servidora pública está obligada a respetar, proteger, promover y garantizar los derechos humanos; en consecuencia, el Estado tiene la ineludible encomienda de prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a ellos. En ese sentido, las Recomendaciones actúan como una guía para cumplir con estas obligaciones. Ignorarlas o rechazarlas debilita la confianza en los gobiernos y envía un mensaje negativo a la sociedad.
¿Cuál es la importancia de su cumplimiento?
Para el fortalecimiento del Estado de derecho es fundamental que las Recomendaciones se cumplan. Cuando se hace de manera efectiva, no solamente se visibiliza a las víctimas, sino que se previenen futuras violaciones y se contribuye a construir una cultura de respeto a la dignidad humana. Por el contrario, su incumplimiento genera impunidad y normaliza el abuso de poder, lo cual resulta dañino y desalentador para cualquier Estado democrático.
Las Recomendaciones en derechos humanos son instrumentos indispensables para la rendición de cuentas y la transformación social. El Estado debe cumplir con esto como una obligación moral y legal. Solo al seguirlo de manera real y comprometida se puede avanzar hacia una cultura de paz y una sociedad más justa, donde la dignidad humana sea el centro de las acciones del gobierno.