Se lo tomó a risa y defendió su elección como algo divertido y de libertad personal

Chappell Roan causó revuelo enorme en los Grammys 2026, con un vestido super atrevido en la alfombra roja.
Llevó un diseño custom de Mugler en tono burdeos (vino/maroon), inspirado en un look icónico de Thierry Mugler de 1998. Era un vestido sheer/translúcido con una capa o capa de chiffon que al quitársela revelaba que la tela se drapeaba y colgaba literalmente de unos aros o “piercings” en los pezones, dejando el torso casi completamente expuesto.
Venía con una base tipo “second skin” o bodysuit nude debajo, con tatuajes temporales artísticos, incluyendo uno que decía “princess” y diseños como encaje en la espalda, y una capa larga que quitó para el reveal dramático.
Generó mucha polémica, pues mientras que unos lo amaron por lo audaz, artístico y “queer/powerful” que era, viéndolo como un statement de libertad y moda avant-garde; otros lo criticaron durísimo, diciendo que era “demasiado”, “inapropiado”, “low class”, “disgusting” o que parecía un wardrobe malfunction.
Chappell respondió al día siguiente en Instagram con fotos del look y un caption muy relajado y sarcástico: “Riéndome porque ni siquiera creo que esto sea TAN indignante de un conjunto. La mirada es realmente increíble y extraña. Recomiendo que sólo ejercites tu libre albedrío es realmente divertido y tonto 😀 Gracias por invitarme @grammys y a los que me votaron!!”.
Se lo tomó a risa y defendió su elección como algo divertido y de libertad personal. No hubo ningún “incidente” tipo caída o malfunction real, solo el shock y debate por lo revelador.
Ella estaba nominada en categorías como Record of the Year y Best Pop Solo Performance por “The Subway”, que no ganó), y después cambió a un vestido más discreto para presentar el premio a Best New Artist.
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