En su primera comparecencia ante un tribunal federal en Manhattan el 5 de enero, Maduro y Flores se declararon no culpables de los cargos federales que enfrentan.

El expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, cumplen un mes recluidos en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, Nueva York, tras su captura el 3 de enero durante una operación militar estadounidense en Caracas. Ambos fueron trasladados a Estados Unidos inmediatamente después del operativo.
En su primera comparecencia ante un tribunal federal en Manhattan el 5 de enero, Maduro y Flores se declararon no culpables de los cargos federales que enfrentan. Maduro enfrenta cuatro acusaciones: conspiración por cometer delincuencia organizada, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, conspiración para poseer ametralladoras y artefactos destructivos, y posesión de armas. Flores enfrenta cargos similares, incluyendo dos por conspiración para importar cocaína, uno por conspiración para poseer armas y uno por posesión de armas.

Estos cargos se derivan de una investigación vinculada al denominado “Los Soles”, aunque la acusación actualizada eliminó referencias explícitas a Maduro como líder de una organización criminal estructurada. Las imputaciones datan originalmente de 2020, pero se activaron tras la detención.
La defensa de Maduro, encabezada por el abogado Barry Pollack, ha argumentado que el acusado es jefe de un Estado soberano y que su captura constituyó un secuestro ilegal. Maduro se ha referido a sí mismo como “prisionero de guerra” y ha rechazado las acusaciones. La defensa indicó que no solicitará libertad bajo fianza en esta etapa inicial, aunque podría hacerlo más adelante, y planea presentar documentos para cuestionar la jurisdicción y el procedimiento de captura. Ambos han solicitado atención médica mientras permanecen en detención.

El caso es presidido por el juez Alvin Hellerstein, quien ha manejado previamente procesos relacionados con exfuncionarios venezolanos. La próxima audiencia, inicialmente programada para el 17 de marzo, fue pospuesta al 26 de marzo a solicitud de la Fiscalía para resolver cuestiones logísticas y completar el intercambio de pruebas.
El Departamento de Prisiones no ha detallado públicamente las condiciones específicas de confinamiento de los detenidos por motivos de privacidad y seguridad. El MDC ha sido escenario de reclusos de alto perfil en el pasado y ha recibido críticas por sus condiciones.