De Kendrick Lamar a Usher: Estos shows del medio tiempo del Super Bowl rompieron récords de audiencia y redefinieron el espectáculo deportivo más visto del mundo

El show de medio tiempo del Super Bowl dejó de ser solo un intermedio deportivo para convertirse en un fenómeno cultural global. Año con año, millones de personas sintonizan el espectáculo tanto por el futbol americano como por el artista principal. Estas son las presentaciones más vistas, de acuerdo con cifras de Nielsen, la NFL y Billboard.
Con 110.2 millones de espectadores, la banda se presentó en el Super Bowl XLV (2011). El espectáculo futurista incluyó invitados como Usher y Slash, aunque recibió críticas por su ejecución vocal.

En 2013 reunió 110.0 millones de espectadores. El show destacó por la sorpresiva reunión de Destiny’s Child, uno de los momentos más celebrados del Super Bowl.

Su presentación en 2012 alcanzó 114 millones de visualizaciones. Con una estética egipcia y múltiples invitados, ofreció uno de los espectáculos más elaborados de la década.

En 2014 superó los 115 millones de espectadores, acompañado por Red Hot Chili Peppers. Energía, carisma y ritmo marcaron su actuación.

El show de 2016 registró 115.5 millones de vistas, con apariciones especiales de Bruno Mars y Beyoncé, y una propuesta visual que dividió opiniones pero dejó huella.
En 2017 alcanzó 117.5 millones de espectadores. Su presentación fue directa, sin invitados, y centrada en su presencia escénica y repertorio.

Con 121 millones de visualizaciones en 2015, su show se volvió icónico por los tiburones bailarines, el león gigante y un despliegue visual que marcó época.

En 2023 superó los 121 millones de espectadores. El espectáculo se volvió histórico al revelar su embarazo en plena transmisión mundial.

El show de 2024 alcanzó 129.3 millones de espectadores, con una alineación de invitados y un recorrido por sus mayores éxitos que conectó con varias generaciones.
La presentación más reciente hizo historia al registrar 126 millones de espectadores. Más allá de la cifra, el show fue leído como una declaración artística y social, con mensajes sobre racismo, desigualdad y la identidad cultural en Estados Unidos, consolidando uno de los medios tiempos más comentados de todos los tiempos.

El Super Bowl LX llega con la vara muy alta: no solo se trata de entretener, sino de dejar un mensaje que trascienda el emparrillado.