El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, se llevó a su equipo de gobierno a la plaza principal de Tequila, para dialogar con los habitantes comunes del municipio y anunciar una inversión de 500 millones de pesos que se aplicarán en 2026 en diferentes programas. Lo que está haciendo el gobierno estatal es comenzar un proceso de normalización en Tequila después de la crisis provocada por la gestión de Diego Rivera, quien ya tuvo su audiencia inicial y permanecerá en prisión mientras se lleva adelante un juicio en el que se le acusa de extorsión y privación ilegal de la libertad.
Pero más que las acciones de gobierno, porque la tarea también es de “cuesta arriba” para el gobierno municipal, lo que sorprende es lo que dicen los habitantes de Tequila.
A la reunión en la plaza principal asistieron muchas personas que forman parte de la comunidad, que tienen trabajos normales como pequeños comerciantes y que sufrieron verdaderamente, aunque no se atreven a decirlo en público, una arremetida injusta por parte de la administración que encabezó Diego Rivera.
Pero además, cuando la plaza ya estaba vacía de autoridades y representantes gubernamentales, se acercaron para manifestar que desconfían de la presidenta municipal interina, Marisol Rodríguez Rivera, a quien conocen muy poco pero que es identificada como miembro del equipo cercano del ahora alcalde defenestrado y detenido.
En Tequila, en sus calles, es evidente que las personas siguen adelante con sus actividades cotidianas: comercio y turismo, principalmente. Destaca el intenso patrullaje de la Policía del Estado, de la Guardia Nacional. Sólo así se ha conseguido contrarrestar la operación de un enorme equipo de colaboradores que se dedicaron a arrebatarle el dinero a todos los que producían o tenían actividades.
Pero la desconfianza persiste, y tanto, que hasta la misma presidenta Claudia Sheinbaum anunció en Palacio Nacional que se investigarán los antecedentes de la presidenta municipal elegida el pasado domingo 8 de febrero para sustituir a Diego Rivera.
El gobierno de Pablo Lemus, mientras tanto, se comprometió a mantener permanentemente el apoyo de en seguridad y en programas económicos. Y no será poco tiempo, porque la policía municipal ha sido intervenida y se descubrieron irregularidades que se están subsanando.
Para Jalisco, el reto de normalizar Tequila, como ya se trabaja desde el año pasado en municipios como Teuchitlán y Teocaltiche, es el mensaje de que se pueden recuperar los otros muchos municipios que también padecen el azote de la presencia de la delincuencia organizada, entreverada con los gobiernos municipales.
Será un trabajo largo.