Las crisis no paran en Palacio Nacional. El coordinador de asesores de la presidenta Sheinbaum, Jesús Ramírez Cuevas, ha sido acusado de contubernio con un líder del huachicol nada menos que por uno de los personajes más cercanos a Andrés Manuel López Obrador cuando fue presidente del país, Julio Scherer Ibarra, quien ocupó en Palacio Nacional el cargo de asesor jurídico que, se sabía, era uno de los hombres de confianza del entonces mandatario.
El golpe es tremendo.
En la 4T desacreditan siempre las críticas y los ataques que provienen de la oposición, ¿pero, qué harán ahora la presidenta Sheinbaum y su coordinador de asesores cuando el señalamiento viene de uno de los personajes que más información manejó durante el gobierno del venerado fundador Andrés Manuel?
De entrada, el mismo Ramírez Cuevas ya salió a responder que todo es falso. Exige pruebas.
Seguramente, como coordinador de asesores y uno de los creadores de la línea discursiva de la presidencia, pondrá en marcha una potente campaña en redes sociales para acabar con la credibilidad que pueda tener Julio Scherer. Se puede dar por descontado que aparecerán historias terribles que inculpen al ex consejero jurídico lopezobradorista.
Pero este nuevo episodio de la lucha en la cúpula morenista del poder no puede distraer de lo evidente.
Las acusaciones contra Jesús Ramírez Cuevas apuntan a su relación con Sergio Carmona, uno de los principales traficantes de combustible robado en el país durante el sexenio obradorista. Misteriosamente asesinado en Nuevo León en 2021, se afirma que Carmona aceptar haber iniciado un proceso de colaboración con la DEA, para dar a conocer sus nexos y relaciones con personajes de la 4T, entre éstos precisamente Ramírez Cuevas.
Lo más irónico de este nuevo escándalo es que ninguna de las informaciones que se ventilan en el libro “Ni venganza, ni perdón” –que seguramente se leerá mucho más que el último volumen de López Obrador– son revelaciones. Todo se conocía, sólo que no había sido afirmado por uno de los integrantes del núcleo del poder de la 4T.
A la presidenta Sheinbaum se le complican excesivamente las cosas.
Mientras siguen revelándose a sus exigencias personajes como Saúl Monreal, Manuel Velasco y los “aliados” del Verde y el Partido del Trabajo; mientras se acumulan los obstáculos a sur proyecto de reforma electoral y está en puerta la revisión del T-MEC, siguen también las luchas intestinas en Morena.
Apunta a complicarse el segundo año del gobierno federal.