A lo largo de su historia, el gobierno de Estados Unidos ha fabricado diversas mentiras para justificar sus agresiones e invasiones militares sobre varias naciones en todos los rincones del planeta. Estos embustes suelen tener el apoyo y credibilidad de sectores varios a favor de los estadunidenses en los países agredidos. Las mentiras las construyen lo mismo para afirmar la posesión de armas de destrucción masiva en manos de un país “enemigo”, que para nombrar a diferentes gobiernos como patrocinadores del terrorismo, o mencionar a Cuba como una amenaza para la seguridad estadunidense, hasta el enredo de afirmar invasiones a territorio norteamericano. Todas estas falsificaciones se vuelven piezas fundamentales en el andamiaje discursivo de la Oficina Oval para intervenir en los destinos soberanos de alguna nación y conseguir cambios de régimen que favorezcan a las barras y las estrellas.
La última puesta en escena de la casa del tío Lolo estadunidense fue el cierre del aeropuerto internacional de El Paso, Texas, el martes por la noche, a consecuencia de una supuesta amenaza de ataque con un dron mandado por un “cártel mexicano”. Primero se dijo que el cierre sería por diez días y luego terminó siendo por unas horas. Sea como sea, urge una explicación oficial por parte del gobierno norteamericano acerca de lo sucedido.
De manera extraoficial la tragicomedia trumpiana del supuesto narcodron no fue otra cosa que un globo fiestero elevado por los aires, eso sí, de fabricación china. Vaya amenaza.
Ante ello, de manera inmediata se comenzaron a escuchar voces en ambos lados de la frontera que apuntaban a una situación que podría ameritar la presencia de tropas estadunidenses en nuestro país. Desde Washington hubo mayor contención a esa narrativa bélica por parte de algunos legisladores demócratas, quienes llamaron a la mesura e investigación de lo ocurrido en El Paso. Para el caso mexicano, de nueva cuenta se escucharon algunas voces de la oposición diciendo que el escenario estaba puesto para pedir la intervención del gobierno de Donald Trump para acabar de una vez por todas con los cárteles de la droga.
De cara a los deseos de la oposición en México y del mismo Donald Trump, de mandar tropas estadunidenses a territorio mexicano para dinamitar el proyecto de la Cuarta Transformación, y de lo caricaturesco del cierre del puerto aéreo texano por confundir a un globo con un “narcodron”, las autoridades de la 4T deben tomar con mucha seriedad el incidente y no asumirlo como algo menor y anecdótico. Pues en nuestra compleja e histórica relación con Estados Unidos hemos vivido en varias ocasiones la fabricación de mentiras desde Washington que han desembocado en invasiones a nuestro país y la pérdida de más de la mitad del territorio nacional.