Algo se está moviendo en Morena y en Palacio Nacional.
La detención del alcalde Diego Rivera no es un hecho aislado y puede convertirse en un parteaguas. Si el gobierno federal decide que la ley también aplica para los propios, el mensaje será contundente: la Cuarta Transformación no es refugio para trayectorias cuestionables. O quedará como episodio selectivo en un expediente incómodo. Por eso Morena está ante una disyuntiva histórica: depurarse o administrarse de cara al 2027.
En esa misma línea se inscribe la designación de Ricardo Villanueva como delegado del CEN en Jalisco. No es un nombramiento menor ni burocrático. Es una señal política. Desde Palacio evaluaron el desempeño local y la conclusión fue áspera: el proyecto gusta por el impacto nacional, pero algunos de sus representantes no lo expanden. Lo erosionan.
Villanueva llega con la etiqueta de perfil competitivo, técnico, con popularidad propia y menos negativos. Llega, sobre todo, con la encomienda de ordenar la casa y tender puentes con sectores que simpatizan con la transformación, pero que han mantenido una prudente distancia ante ciertos liderazgos.
La lectura interna es clara: pierde la facción de Carlos Lomelí. El senador conserva una estructura, pero ya no monopolizará la interlocución. También es un golpe duro para la dirigente estatal, Érika Pérez, cuyo margen de maniobra se reduce frente a un delegado con aval presidencial. Morena Jalisco deja de ser un feudo y se convierte en territorio bajo supervisión directa.
Desde la trinchera naranja observan con palomitas en mano. Movimiento Ciudadano interpreta la jugada como un episodio más de división interna. Tal vez subestiman la operación. O tal vez la sobreestiman. Lo cierto es que el reacomodo guinda altera el tablero político rumbo al 2027.
Las preguntas clave no son menores: ¿Quiénes serán los candidatos a Guadalajara y Zapopan? ¿Se apostará por perfiles técnicos y con arrastre propio? ¿O prevalecerán las cuotas? Y otra incógnita estratégica: ¿Villanueva va por Guadalajara en 2027 o su ruta está pensada hacia 2030?
No faltan las especulaciones con un eventual ascenso a la Secretaría de Educación Pública para evitar la aduana electoral intermedia y brincar directo a la gran disputa de la gubernatura. Mientras, Mery Pozos entraría por Guadalajara.
Si la detención de un alcalde y la llegada de un perfil con credenciales limpias forman parte de la misma ecuación, Morena podría reencontrarse con su promesa original. De lo contrario, todo quedará en movimientos tácticos sin reforma de fondo.
Jalisco será laboratorio. Y el resultado dirá si estamos ante una limpieza real… o ante una simple reconfiguración de poder, donde la UdeG juega.