En Jalisco, hablar del PRI es hablar de una larga historia y tradición política, es hablar de una organización que a lo largo de décadas ha demostrado capacidad de adaptación, vocación de servicio público y la escuela de cuadros más sólida del Estado. Hablar del PRI también es hablar del enorme desarrollo económico, social y cultural de Jalisco. En la actualidad, el priísmo jalisciense enfrenta tres grandes retos: transformar memoria en proyecto, experiencia en liderazgo y, el más importante de todos, consolidar un PRI para siempre.
A pesar de los constantes ataques del oficialismo, el surgimiento de nuevos partidos y la mayor campaña de hostigamiento en nuestra contra, el PRI se mantiene activo, con presencia territorial y con la voz más potente de la oposición. En Jalisco, gobernamos municipios importantes, tenemos presencia en los 125 municipios, marcamos agenda, innovamos constantemente la forma de hacer política, y se abren las puertas de la participación.
En el actual momento político, donde Morena y Movimiento Ciudadano ostentan el poder, pero la carta de presentación de sus gobiernos es inseguridad, desaparición, desabasto de medicamentos, el regreso del sarampión, la corrupción, la censura, el control absoluto, entre otras, aquella justicia social que ha sido bandera del PRI desde su nacimiento, se vuelve más necesaria que nunca. Las demandas ciudadanas están ahí, y pareciera que el único partido dispuesto a luchar por ello es el Revolucionario Institucional.
Es por este motivo que hablo de un PRI para siempre. No implica vivir de la nostalgia, sino volver a los principios fundamentales de la política para el bien común, hacer de la cercanía social la regla, asumir el liderazgo en la discusión de los grandes temas de Jalisco, como por ejemplo qué haremos para que las niñas y niños puedan volver a jugar en las calles como antes, para que el dinero de la quincena alcance, para que las juventudes puedan adquirir una vivienda digna, para que el agua sea un derecho permanente y garantizado, o que nuestras ciudades sigan creciendo, pero de manera ordenada. Lo anterior no se trata de retórica, sino de estrategia, planeación y compromiso.
En ese horizonte, el PRI no es un actor del pasado, sino un actor vigente, y el único que tiene la capacidad y la experiencia para asumir ese papel. Hacia el interior, un PRI para siempre significará entonces mantener la unidad interna, formar nuevos liderazgos, reconstruir desde los territorios, consolidar una militancia orgullosa de su identidad y abrir más espacios para la participación.
Desde pequeña solía acompañar a mi padre a los eventos del PRI; recuerdo el entusiasmo de la gente, el orgullo de ondear las banderas y también la gran comunidad que había. Con el paso del tiempo, estos elementos me hicieron amar a este partido, y a partir de ahí mi vida ha girado en torno al priísmo; mis más grandes batallas las he luchado con estos colores. Las conquistas más importantes de mi vida las he alcanzado con estas siglas, y cuando el partido ha atravesado sus peores momentos, he estado aquí sin bajar los brazos, por eso, doy todo de mí para que Jalisco y México tengan un PRI para siempre.