El temor se concentra en el estrecho de Ormuz, ruta clave por donde transita cerca de 20% del crudo mundial. El encarecimiento energético podría presionar la inflación y afectar la economía global.

La escalada del conflicto en Medio Oriente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta militar de Teherán provocó fuertes incrementos en los precios internacionales del gas y el petróleo, debido al temor de interrupciones en el suministro energético global.
La tensión se concentra principalmente en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial y una proporción similar del gas transportado por barco. El riesgo de ataques o bloqueos en esta zona elevó la incertidumbre en los mercados.
En Europa, el gas natural superó los 65 euros por megavatio hora antes de moderarse, aunque mantuvo un importante repunte respecto al fin de semana. En Estados Unidos, el gas también registró aumentos.
En el mercado petrolero, el crudo Brent superó los 85 dólares por barril, mientras que el WTI alcanzó niveles no vistos en meses, reflejando la reacción inmediata de los mercados ante el conflicto.
Aunque el gobierno estadounidense prometió reforzar la protección de los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz, analistas advierten que la posibilidad de nuevas ofensivas mantiene la volatilidad en los precios.
El aumento en el costo de la energía podría impactar la economía global, ya que eleva los costos de producción en industrias como acero, cemento, automotriz y alimentos, lo que eventualmente podría trasladarse al consumidor final y presionar la inflación.
Especialistas señalan que si el conflicto se prolonga o afecta el tránsito en el estrecho de Ormuz, los mercados financieros podrían enfrentar mayor incertidumbre, con efectos en el crecimiento económico, la inversión y la estabilidad global.