Jalisco es mucho más que una campaña mediática en su contra. La operación en contra del líder de un cártel del 22 de febrero pasado, ha sido el pretexto ideal para que se intente descarrilar el buen paso de Jalisco rumbo a los partidos eliminatorios restantes del Mundial 2026, y los partidos programados para la Entidad ya en la competencia directa.
Y no es paranoia. Basta con ver la oleada de comentarios de especialistas que juran y perjuran que a Jalisco le quitarán los partidos de futbol, por más que el presidente de la FIFA asegure que todo sigue como estaba planeado.
Y también es notorio cómo en redes sociales, desde hace por lo menos un par de meses, aparecen mensajes uno tras otro asegurando que las zonas aledañas al estado están convertidas en un cementerio clandestino.
Por supuesto que Jalisco tiene problemas de seguridad, pero los comentaristas y analistas a los que me refiero lo hacen ver como si la Entidad fuera la mismísima sucursal del infierno.
Lo importante es encontrar el porqué del ánimo contra Jalisco. De entrada, me parece que lo que se pretende es sabotear el trabajo de los jaliscienses, con la ilusión de un grupo que trabaja en secreto para llevarse los partidos de futbol a otra Entidad y beneficiarse de ello sin esforzarse mucho. ¿Habrá algo más detrás?
Pero una cosa es segura: Jalisco, insisto, es mucho más que una campaña mediática. Si hay un lugar de gente trabajadora, con visión, con capacidad para recibir sin problemas a millones de turistas, ese lugar en nuestro Estado.
Así que mucho gusto me dará ver el fracaso de todos aquellos agoreros del desastre que claramente no quieren a nuestro Estado.
Jalisco tiene liderazgo desde hace muchos años. No sólo en el gobierno, sino en los diferentes grupos sociales y empresariales. Acá se sabe trabajar en conjunto pese a las diferencias que puedan presentarse. Y los sucesos recientes no impedirán otro logro de la Entidad. Hace falta mucho más para hacernos tropezar.