El agua turbia que sale al abrir la perilla en casas de la Zona Metropolitana de Guadalajara es algo que hasta el momento ninguna autoridad logra explicar. Así, cualquier actividad cotidiana que involucre el uso de agua genera desconfianza: esta llega con mal olor o en “color tejuino”. Simplemente, no es potable.
Las imágenes circularon en redes sociales y los reclamos no tardaron en multiplicarse. Ha habido manifestaciones y cierres viales con tal de que el problema se resuelva y, frente a ello, surgen explicaciones simplistas y sin mayor sustento que la opinión.
La primera explicación pública llegó la semana pasada del director del SIAPA, Antonio Juárez, quien atribuyó el problema al arrastre de sedimentos provocado por tuberías viejas en la red de distribución… Y sí, son más viejas que ayer y lo serán aún más mañana.
En los días siguientes aparecieron otras versiones. Se habló de contaminación en el canal de Las Pintas, de descargas irregulares en la infraestructura hidráulica provenientes de Tlajomulco, algo que el propio municipio rechazó al asegurar que no existían evidencias de que el problema se originara en su territorio.
En cuestión de días el origen del agua turbia cambió varias veces, incluso señalando al propio SIAPA como posible responsable por descargas en su red de abastecimiento.
Esta misma semana el tema escaló aún más cuando la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco emitió medidas cautelares para que se investigue la calidad del agua y se informe con claridad a la población sobre lo que está ocurriendo. También instó a que la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios de Jalisco (Coprisjal) intervenga.
Así, el problema ya no es sólo técnico, sino también institucional, porque lo que comenzó como un reclamo ciudadano por la calidad del agua, terminó convirtiéndose en una cadena de explicaciones que parecen competir entre sí. Mientras las versiones cambian, miles de personas siguen abriendo la llave con la duda de si el agua que reciben es realmente potable.
Todo esto ocurre además en un momento en el que el tema hídrico está en el centro de la agenda pública. Durante la reciente visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Jalisco, el gobernador Pablo Lemus planteó al Gobierno federal dos proyectos prioritarios para la ciudad: la ampliación de la Planta Potabilizadora Número 1 y la construcción de un nuevo acueducto desde Chapala, obras que en conjunto superarían los 13 mil millones de pesos.
El objetivo, según se dijo, es mejorar el suministro y garantizar la calidad del agua para la Zona Metropolitana.
Justamente por eso lo que hoy ocurre con las explicaciones resulta aún más relevante, porque una cosa es investigar con rigor de dónde viene el problema y otra muy distinta intentar responderlo a golpe de declaraciones.
El agua puede aclararse, y esperamos que pronto ocurra, pero lo que no debería seguir saliendo turbio son las explicaciones.