Este domingo 15 de marzo se llevará a cabo la entrega de los Premios de la Academia, en la que “Pecadores” (“Sinners”) aparece como la máxima nominada de la noche —y de la historia— con 16 nominaciones, mientras que “Una batalla tras otra” (“One Battle After Another”) corre como favorita en la categoría de Mejor Película. La velada podría ser protagonizada por los dos títulos recién referidos al momento de alzar las estatuillas estelares. Empero, sabemos que cuando se trata del Oscar no hay nada escrito hasta que se haya abierto el sobre.
En años recientes hemos visto —gracias a la inmediatez de las redes sociales y el internet— que la carrera por el galardón más mediático de Hollywood es, en gran medida, un ejercicio de campañas, likes, followers, relaciones públicas y mercadotecnia. Sí, hemos visto en primer plano cómo lo “extrafílmico” se impone y define ganadores (y perdedores). Lo experimentamos el año pasado con los escándalos de “Emilia Pérez”; este año, el autosabotaje más notable ha venido de parte del equipo de “Marty Supreme”. ¿Timothée Chalamet arruinó sus posibilidades de ganar el Oscar con sus declaraciones más recientes? ¿Qué indicadores inciden —realmente— en que un actor gane?
Si Chalamet no recoge la estatuilla dorada, no será por sus diretes contra la ópera y el ballet. Sus declaraciones se volvieron virales cuando muchos votantes de la Academia ya habían enviado sus boletas con su decisión final (el cierre fue el jueves 8 de marzo).
En todo caso, el destino de la categoría a Mejor Actor está en el aire por lo que ha ocurrido a lo largo de la temporada de premios: Michael B. Jordan fue quien ganó el premio hoy conocido como The Actor (antes, SAG Award), lo que significa que ya cuenta con los votos de los miembros de su sindicato —es decir, su propio gremio—; además, esa estatuilla tiene un “poder predictivo” frente al Oscar de alrededor del 80%. Así es, le atina ocho de cada 10 veces. Las probabilidades de Jordan son altas.
Por otro lado, el triunfo de Robert Aramayo en el BAFTA (quien no está nominado al Oscar) aporta su dosis de incógnita: en este momento no sabemos quién es el histrión predilecto de los votantes británicos entre los nominados. ¿Jordan, Chalamet? ¿Moura, Hawke o DiCaprio? Lo que sí sabemos es que en ese lado del mundo “pasaron de largo” en todas las categorías de “Marty Supreme”.
Las posibilidades de “Timmy” (quien, tras el Golden Globe y los Critics Choice, tomó la posición de “favorito”) no están canceladas: aún puede ganar, pero quienes vayan a apostar por él tendrían que saber que su categoría está abierta: cualquiera puede ganar, incluso si hoy hay un nuevo líder: el ya citado Jordan.
En fin, no queda más que tomar las palomitas y disfrutar del espectáculo, porque eso es la noche del Oscar: un espectáculo que, a la mañana siguiente, nos dará muchas cosas sobre las cuales chismear.