Guadalajara es reconocida internacionalmente por varios íconos de la ciudad como la Catedral Metropolitana o la Glorieta de La Minerva, la Plaza de Toros Nuevo Progreso o los estadios Jalisco y Akron. Pero las y los ciudadanos reconocemos otros lugares emblemáticos de nuestra ciudad, por su alto valor social, como hitos tapatíos.
Sin lugar a dudas, el Paseo Alcalde es un gran ejemplo de cómo la continuidad de los gobiernos municipales ha permitido, no solo materializar un proyecto, sino consolidarlo, con la apropiación de toda la gente.
Lo que muchos conocimos como una Avenida Alcalde, saturada de unidades de transporte público, tráfico y esmog, es ahora un hermoso paseo donde conviven los peatones, los ciclistas, el arte, la historia, la cultura y sobre todo, la construcción de comunidad, con tapatías y tapatíos y los miles de visitantes que recibimos en el corazón de la capital jalisciense.
La recuperación del espacio público es, justamente, apostar a la convivencia social, a que las familias puedan tener áreas en las cuales disfrutar de nuestra arquitectura, de la música, de una rica nieve o un dulce, para platicar, para descansar o para entablar lazos sociales.
El Parque Morelos, en el que sobreviven las tradiciones con la Feria del Cartón y los negocios aledaños de nieves raspadas, sin duda es un sitio emblemático para los tapatíos.
Ni qué decir del Parque Amarillo, escondido en una zona residencial muy tapatía, cerquita de las nieves italianas, en donde “La Puerta” de González Gortázar nos enmarca un sitio para un momento de tranquilidad en una típica tarde en Guadalajara.
El Paseo Degollado y el Callejón del Diablo donde los “niños meones” son testigos de la fila que se hace para disfrutar de un rico lonche de Amparito y que en otra época llevaba hasta la Plaza de Toros El Progreso, donde grandes figuras fueron vitoreadas por sus faenas.
El Estadio Jalisco, uno de los recintos deportivos más emblemáticos no solo de la ciudad, sino de México y Latinoamérica, en cuya cancha gastaron sus tacos de futbol grandes figuras como Pelé, y que a sus alrededores, con futbol o sin él, podemos disfrutar de un buen lonche o unos ricos tacos.
Así, en cada rincón, en cada calle, en cada barrio como la Glorieta Chapalita, el Parque Rubén Darío, la Plaza de San Andrés, el Parque 18 de Marzo en la Ex Penal de Oblatos, entre muchos otros en donde Guadalajara conserva su historia, pero que también son sitios emblemáticos que nos dan, no solo identidad, sino espacios de convivencia y comunidad.
Esos lugares que nos regresan a nuestra infancia, en donde disfrutamos con nuestros amigos, a donde llevamos a nuestros hijos, los que sabemos que ahí están, que son puntos de encuentro social, pero que también pueden ser obras de arte del urbanismo, de la arquitectura, y que nos hacen sentir muy orgullosos, son nuestros espacios públicos que debemos cuidar, con amor y responsabilidad, porque son hitos tapatíos.