En tiempos como los que vivimos en la actualidad, donde domina la confrontación, la violencia y el encono, las acciones para reconstruir el tejido social y fomentar la paz merecen toda nuestra atención y apertura. Para nadie es nuevo el hecho de que en Jalisco y a nivel nacional, la convivencia se ha roto, y esa fractura necesita ser atendida desde la capa más básica: el encuentro de la ciudadanía y la apropiación del espacio público.
A lo largo de la historia contemporánea, el futbol y el deporte han demostrado una capacidad singular para detener o aminorar las tensiones sociales, económicas e incluso políticas. Cada cuatro años, la justa deportiva más importante del mundo ha puesto en evidencia que cuando el árbitro da el silbatazo inicial, el mundo se detiene para apoyar a su selección, y es ahí cuando queda al desnudo que para competir no es necesario iniciar una guerra.
En Jalisco, el Mundialito PRI, que anunciamos unos días atrás, apuesta a esta lógica. Por definición, los partidos políticos somos entes públicos constructores de ciudadanía, y mientras algunos institutos no lo entienden –o hacen como que no– en el PRI impulsamos distintos programas y actividades que responden a la pregunta que pareciera no tener respuesta, ¿cómo construimos la paz? Pero también, cómo incluimos a las juventudes o a las infancias —muchas veces invisibilizadas por la política tradicional—.
En el PRI entendimos que la respuesta está quizás en una cancha improvisada, con árbitros voluntarios y unos cuantos balones listos para rodar; yo estoy convencida de que eso, en sí mismo, ya es una forma de paz. Tenemos claro que el Mundialito PRI no es una apuesta espectacular que busque competir con un evento de talla internacional, verlo así sería bastante ingenuo de entrada, tampoco es un acto de propaganda política; es más bien el aprovechar la fiesta del futbol más importante a nivel mundial, para abonar algo positivo en nuestras comunidades.
A lo largo de varias semanas realizaremos distintas activaciones y actividades futbolísticas al interior de Jalisco y en la Zona Metropolitana de Guadalajara, con niñas, niños, adolescentes, jóvenes y personas de todas las edades que quieran participar, y aquí me llena de entusiasmo pensar en cuántos equipos se integrarán, quizás, por jóvenes que, fuera de la cancha, difícilmente hubieran siquiera, cruzado palabra, y aquí estarán construyendo comunidad.
Desde la aparición de Morena, la arena política, lejos de ser un espacio para procesar las tensiones sociales, se ha convertido en un amplificador. Si seguimos avanzando en esa dirección, lo único que vamos a conseguir es estrellarnos contra una realidad que difícilmente vamos a poder corregir. Por eso todo lo que hagamos hoy en pro de la paz, suma, y el PRI Jalisco ya tiene su aporte listo, ¡juguemos futbol!