El pasado primero de abril el gobierno de México presentó los Pre-Criterios de Política Económica para 2027. En ellos plantea que la economía mexicana crecerá en 2026 entre un 1.8% y un 2.8% anual, y en 2027 entre 1.9 y 2.9 por ciento.
Ello significa que esperan que la guerra en Medio Oriente termine muy pronto, que la revisión del T-MEC sea favorable, que las empresas se adapten a los cambios regulatorios, y que el Plan México y el Plan de Inversión en Infraestructura reduzcan los cuellos de botella en sectores estratégicos y amplíen la capacidad productiva del país.
Hay que recordar que la economía es dinámica, cambia todo el tiempo en función de: el clima de negocios, la confianza de los agentes económicos, la seguridad, la certidumbre, el cambio climático y la situación geopolítica y económica internacional, en particular la de nuestro principal socio comercial, los Estados Unidos de Norteamérica, por ello es necesario estar modificando los pronósticos económicos a lo largo de todo el año, y esa es la razón por la cual el Banco de México realiza mensualmente una encuesta sobre las expectativas económicas entre 41 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero, mientras que Citi también hace una encuesta mensual sobre expectativas económicas, pero entre 37 grupos financieros.
El más optimista es siempre la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y esto es así porque, al ser parte del gobierno, tiene que generar un clima de confianza entre los agentes económicos, además de construir un escenario con las principales variables para determinar el rumbo de tomarán los ingresos y determinar los límites del gasto público.
Así, de acuerdo con su documento, Hacienda establece que el crecimiento promedio estimado para 2026 es de 2.3% y de 2.4% promedio para 2027, mientras que los grupos financieros encuestados por Citi pronostican un crecimiento de un 1.5% y 1.8% respectivamente; curiosamente, igual que lo que plantean los especialistas en economía de la encuesta aplicada por Banco de México.
El problema es que el crecimiento proyectado por Hacienda es apenas el mínimo indispensable para compensar el crecimiento poblacional y absorber a la población económicamente activa, pero insuficiente para mejorar la situación económica de los hogares, mientras que el crecimiento proyectado por los especialistas de Banxico y Citi es menor al 2%, lo que implica un crecimiento por debajo de la tasa de natalidad de la población y por lo tanto, insuficiente para la generación de empleos, lo que implica un incremento en la pobreza, pérdida de bienestar y fragilidad económica.
Crecer por arriba del 2% y hasta un 3% implica una generación de empleos apenas suficiente para dar empleo a los jóvenes que se integran a la fuerza de trabajo, lo que disminuye la posibilidad de reducir de la pobreza.
La tasa deseable de crecimiento económico tendría que ser del 4.% al 4.5% promedio anual pero de forma sostenida; ello implicaría un crecimiento de la clase media y una clara reducción la pobreza y la generación de empleos de calidad de acuerdo con “México cómo vamos”.
Finalmente, la tasa ideal es del 6%. Esta última permite generar ahorro en las familias y mejorar sus condiciones económicas presentes y futuras, y evitar un incremento en la pobreza, pero… debe ir acompañada de un incremento en investigación y desarrollo tecnológico para elevar la productividad y evitar cuellos de botella con la consecuente inflación, en pocas palabras, tener un modelo de crecimiento económico sólido con inversión privada, exportaciones, incremento en el capital humano, desarrollo tecnológico y productividad.
Las perspectivas planteadas por la Secretaría de Hacienda son, por lo tanto, insuficientes para mejorar la economía mexicana y la de las familias.

