Recorrer las colonias de Zapopan me ha cambiado la forma de ver la ciudad. Lo que al inicio eran visitas de trabajo, poco a poco se han convertido en una oportunidad para descubrir lugares que muchas veces pasan desapercibidos.
Espacios que no suelen aparecer en las rutas habituales de quienes concentramos nuestra vida en puntos definidos de la ciudad, pero que tienen algo especial. Esta Semana Santa, mientras muchas personas salían de la ciudad en busca de descanso, pensé en todas esas joyas zapopanas que he ido conociendo en el camino.
Lugares que, sin tanto reflector, ofrecen justo eso que muchas veces buscamos cuando queremos desconectarnos: naturaleza, buena comida y tiempo para disfrutar.
Zapopan también es un destino para quienes buscan experiencias al aire libre. Ahí está El Diente, en el poblado de Río Blanco, un punto de encuentro para quienes disfrutan de la escalada o simplemente de una vista distinta de la ciudad.
También están las cascadas de Huaxtla o de San Lorenzo, donde el paisaje cambia por completo y el ritmo baja casi de inmediato. Son espacios que invitan a quedarse un rato más, a caminar sin prisa. Pero el turismo no solo se vive en los paisajes, también se vive a través de su comida.
En esas fonditas del poblado de La Primavera o de Tesistán donde la birria sabe a tradición, o en los guisos caseros del poblado de San Isidro que recuerdan que lo sencillo, cuando se hace bien, no necesita más. Comer ahí también es una forma de recorrer y conocer Zapopan. Para quienes prefieren moverse, hay rutas de senderismo que se pueden disfrutar en Los Patios, o trayectos para hacer deporte dentro del Bosque de La Primavera que ofrecen otra forma de habitar la ciudad.
Incluso los balnearios, que para muchas familias siguen siendo una opción cercana y accesible para pasar el día, y disfrutar una experiencia divertida en familia.
Con el paso de los años, Zapopan se ha consolidado como una ciudad con una gran calidad de vida. Pero quizás hace falta algo más sencillo: empezar a verla también como un lugar que se puede disfrutar como visitante, incluso sin salir de ella.
Porque a veces, entre la rutina y las prisas, dejamos de mirar lo que tenemos cerca, y basta con recorrer la ciudad con otros ojos para descubrir que, en realidad, no estábamos tan lejos de lo que estábamos buscando. A conocer Zapopan siempre con una sonrisa.