El nuevo director del SIAPA, Ismael Jáuregui, anunció que en tres meses se presentará el plan de reingeniería integral para el organismo operador del agua potable. Es urgente. Se ha esperado mucho y el tiempo que pase sin reorganizar totalmente al organismo causa daños mayores.
Al iniciar la semana, ayer lunes, Jáuregui Castañeda acudió al cambio de directivos de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) en Jalisco. Su presencia en un evento protocolario demuestra que ya ha asumido el que puede considerarse “papel social” del director del SIAPA.
Pero los profundos problemas del organismo que encabeza hace unos pocos días tomarán nueva y más potente relevancia mediática justo después de haber concluido las vacaciones de Semana Santa y Pascua.
La pregunta que atenderá repetitivamente el nuevo director será la que indague por resultados. Él mismo ha puesto un plazo: tres meses para empezar a resolver, y en ese mismo período, presentará la esperada reingeniería del SIAPA.
Además de los proyectos estructurales que se sumaron durante los últimos años y se dejaron “para después”, una de las exigencias sociales que Ismael Jáuregui debe atender es la limpieza y el reordenamiento interno del SIAPA. No será fácil: él aseguró que revisará personalmente “uno por uno”, cada contrato de los empleados del SIAPA que son directivos. No los trabajadores de base, los que integran las cuadrillas y son vistos por la ciudad atendiendo fugas o reparaciones en las redes de tubería y del drenaje.
Revisar a los directivos implicará muchas batallas. ¿Quiénes son recomendados y por quién? ¿Cuáles son sus sueldos? ¿Tienen la calificación técnica para ocupar el cargo? ¿Cuánto le costará al SIAPA darlos de baja, respetando al mismo tiempo los derechos laborales? ¿Cuántas negociaciones políticas deberá hacer el director para concretar la “limpia” del organismo? ¿Tendrá el apoyo del gobernador Pablo Lemus y de los alcaldes metropolitanos?
Pero este complicado proceso deberá contar también con el respaldo del Congreso estatal si se requieren reformas o modificaciones legales.
Los malos manejos del SIAPA han sido tan prolongados que se requerirá lo que conocemos como un “borrón y cuenta nueva” para que el organismo sea rescatado operativamente y sobre todo, recupere algo que ha perdido frente a la sociedad: la credibilidad.
Después de este proceso, el SIAPA tendrá la legitimidad indispensable para emprender un proceso de revisión de tarifas y abordar cobros que acumularon una cartera vencida de 20 mil millones de pesos que impunemente, dejaron de pagar personas, instituciones y gobiernos.