Cuando la vivienda deja de ser un derecho social de cada familia y se convierte en un lucrativo negocio que dejará ganancias estratosféricas a unos cuantos, y casas o departamentos indignos, en condición de hacinamiento, para otros muchos, ante la mirada indolente de gobiernos, se sabe que el asunto saldrá muy, muy mal. Justo eso ha acontecido en Tlajomulco de Zúñiga en los últimos 30 años.
La crisis de vivienda en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga es de una gravedad inaudita. Las más de 77 mil 700 viviendas abandonas (según el censo del INEGI en 2020) nos convierten en el municipio con más casas y departamentos abandonados a escala nacional, superando casi por 10 mil viviendas en situación de abandono al municipio de Puebla, su más cercano perseguidor.
Ante este complejo escenario, en días pasados el gobierno municipal de Tlajomulco de Zúñiga y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT), firmaron un convenio de coordinación con la federación para realizar una estrategia de recuperación de vivienda.
El gobierno municipal, ahora en coordinación con el gobierno estatal y federal, ha lanzado un Plan Integral de Recuperación de Vivienda en Tlajomulco que, en una primera etapa intervendrá jurídicamente las viviendas para recuperar las propiedades; en la segunda etapa rehabilitará los inmuebles y, en su tercera fase, realizará un padrón de ciudadanos interesados en adquirir las viviendas. Este importante plan busca rehabilitar inicialmente mil viviendas, para llegar a las 10 mil a “largo plazo” (quién sabe a qué se refieran con largo plazo, ¿serán 10 años, 20, 100 años?).
Es indudable que este esfuerzo de coordinación interinstitucional es muy positivo. Qué bueno que por fin se esté dando un esfuerzo organizado para atender un problema que no sólo implica el abandono de viviendas, sino el deterioro completo de espacios públicos, de colonias y fraccionamientos enteros que quedaron olvidados, convirtiéndose en focos de insalubridad, inseguridad y delincuencia.
Valoramos el esfuerzo, pero no podemos dejar de lado la pregunta central: ¿Por qué Tlajomulco se convirtió en el municipio con más vivienda abandonada? Y la respuesta es clara: por la voracidad inmobiliaria, construyendo casas sin los mínimos estándares de calidad, sin garantizar servicios públicos y en zonas de difícil acceso. Pero esta avaricia inmobiliaria sólo pudo darse si, tras el escritorio, representantes municipales avalaban este robo en despoblado que afectó a cientos de miles de personas.
¿Cuántas administraciones se hicieron de la vista gorda? ¿Cuántos partidos llegaron al municipio prometiendo que resolverían el problema que su propia indolencia e incapacidad, había generado? ¿Cuántos se enriquecieron a costillas de esta estafa inmobiliaria? Muchas preguntas, pocas respuestas y muy pocas acciones.
¡Enhorabuena por el Plan Integral de Recuperación de Vivienda en Tlajomulco! Esperemos que se llegue a esa lejana meta de 10 mil viviendas por habitar. ¡Así sólo nos faltarán otras 66 mil! Espero de verdad que la actual administración ponga un alto y atienda integralmente este serio problema que sus antecesores copartidarios, prometieron solemnemente resolver, no pudieron y terminaron agravándolo.