Que el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, se está convirtiendo en uno de los presidenciables para 2030 ya es asunto conocido. Pero después de los últimos hechos en materia de seguridad, el tema se vuelve doblemente relevante: la detención de Audias Flores Silva, “El Jardinero”, y con él, de su operador financiero César Alejandro “N” el “Güero Conta”, todo el aparato de comunicación del gobierno federal centra la atención sobre la imagen del secretario García Harfuch.
La estrella del secretario asciende, hasta ahora con mucha velocidad, mientras otros personajes entran en un período de sombra.
Pero el caso de García Harfuch amerita análisis aparte, porque su desempeño en el gabinete presidencial no parece tener relación con la dinámica de Morenas y sus cambios recientes: Ariadna Montiel confirmó ya su salida de la Secretaría del Bienestar y el próximo domingo se convertirá en presidenta del partido, para iniciar un proceso eminentemente electoral junto con Citlalli Hernández.
La meta en este momento es la elección 2027: 17 gubernaturas, renovación de la Cámara de Diputados, congresos locales y centenares de municipios.
En esta elección no participa García Harfuch. El suyo es un proyecto con posibilidad de concretarse en un plazo más largo y con obstáculos que aún no se sospechan todavía.
Pero si el proceso electoral resulta en un empoderamiento de la administración de Claudia Sheinbaum y si se mantiene el dominio casi total de Morena, entonces se acomodarán los escenarios para García Harfuch.
Antes de los que hechos nos caigan encima, conviene entonces revisar hacia dónde se dirige su estrella ascendente.
En el mejor de los casos y si las condiciones mantienen similitud a lo que hoy se está observando, será el integrante del gabinete con mayor popularidad; además de ser el rostro (ficticio o real) de la lucha contra la violencia, la inseguridad y el crimen organizado, ha mostrado capacidad de estrategia política. Ha construido relaciones útiles con legisladores y gobernadores. También es uno de los contactos favoritos de la cúpula de gobierno en Estados Unidos y eso incrementa sus bonos.
Sólo hay una dificultad central: no es morenista. Es algo que puede recomponerse, pero la resistencia interna en el partido ya impidió que fuera candidato al gobierno de la Ciudad de México.
Por otra parte, ¿qué tipo de gobierno encabezaría García Harfuch? ¿Cuál sería su oferta? Ciertamente, no se configura como la continuidad de la “transformación”.
Es muy pronto aún. Falta mucho para el proceso 2030 y la política nacional se va a reconfigurar después de la elección de 2027.
Pero su estrella sigue ascendiendo a pesar de todas las dificultades evidentes.