Que en el Estado de Chihuahua, agentes norteamericanos hayan estado realizado actividades aún no clarificadas, a espaldas del gobierno federal y violando la soberanía nacional, es un acto consumado, del que sólo falta aclarar detalles y dictaminar culpas. Que un gobierno extranjero emita órdenes de aprehensión contra servidores públicos electos de nuestro país es un tema gravísimo, pero sigue siendo, por el momento, sólo eso, una acusación en espera de evidencia. ¿Qué ganará el debate mediático: los actos consumados o las acusaciones aún sin evidencia?
Dicen los conocedores que en política no hay casualidades. Mientras el país seguía con profunda atención e indignación la flagrante violación a nuestra soberanía realizada por supuestos agentes de la CIA en Chihuahua, en contubernio con, al menos, la fiscalía de ese Estado, en espera de una aclaración plausible tanto de la gobernadora, María Eugenia Campos, como del gobierno norteamericano, casualmente, en uno de esos extraños vuelcos del destino, ese mismo gobierno, violando procedimientos binacionales, genera una noticia bomba sobre la orden de captura contra servidores públicos de Sinaloa. ¡Qué casualidades tiene la vida!
En un santiamén, la atención de muchos de los medios de comunicación comerciales y la oposición política pasó de la violación a la soberanía, a la exigencia absoluta de que el gobierno federal envíe detenidos en fast track a los Estados Unidos. ¿Y la CIA? ¿Y qué estaban haciendo en Chihuahua? ¿Y la explicación? Bien, gracias.
Evidentemente, el poner el énfasis en este aspecto de ninguna manera avala de mi parte la inocencia o la culpabilidad de los servidores públicos que están siendo señalados de haber cometido graves delitos; a diferencia de muchos, no soy ni me siento ministerio público y confío en que las autoridades judiciales de ambos países aportarán y analizarán las evidencias que se requieran para demostrar la culpabilidad o inocencia de los imputados, bajo el principio central de que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum no encubre a nadie, no otorga impunidad a nadie.
El proceso de ese grave asunto está en marcha y se resolverá conforme a derecho; mientras tanto, las y los mexicanos nos seguimos preguntando: ¿Qué pasó en Chihuahua? ¿Cuándo se revelará la información y se pedirán disculpas por la intromisión de fuerzas extranjeras no autorizadas en territorio nacional?
El concepto “cortina de humo” refiere a una estrategia política para desviar la atención de un tema central mediante un señuelo prefabricado, logrando que el hecho prioritario quede relevado a un segundo plano. No sé si estemos ante un caso clásico de cortina de humo, lo que sí sé es que entre acusaciones y actos consumados, prefiero que se aclaren muy bien los primeros, y se dé castigo ejemplar a los autores materiales e intelectuales de los segundos.