Esto se suma a la perspectiva negativa que ya tenía Moody’s desde noviembre 2024. Fitch y otras agencias siguen monitoreando de cerca

S&P Global Ratings revisó la perspectiva de la calificación soberana de México de estable a negativa, pero confirmó las calificaciones en BBB (moneda extranjera) y BBB+ (moneda local), con calificaciones a corto plazo en A-2.
Las principales razones son preocupaciones fiscales, como la consolidación fiscal muy lenta debido al bajo crecimiento económico. Acumulación más rápida de la deuda pública y mayor carga de intereses.
Además del apoyo fiscal continuo y sustancial a Pemex y CFE, que agrava las rigideces presupuestales.
El déficit del gobierno general es de 4.9% del PIB en 2025, contra el 5.2% en 2024, y se espera 4.8% en 2026.
S&P proyecta un crecimiento del PIB muy bajo, solo 1% en 2026, después de 0.8% en 2025 y 1.1% en 2024. La deuda neta del gobierno subirá a 54% del PIB en 2029, desde 49% en 2025.
Cabe mencionar que no es una baja de calificación, todavía se mantiene grado de inversión, pero indica que hay riesgo de rebaja en los próximos 12 a 24 meses si no se corrige el rumbo fiscal.
Factores que podrían llevar a una baja es el no reducir déficits a tiempo, más apoyo a empresas estatales, o problemas en las relaciones comerciales con Estados Unidos, como el T-MEC, aranceles, etc. Los factores positivos, para subir la nota, son la mayor inversión, crecimiento per cápita más alto y fortalecimiento de la base impositiva.
Esto se suma a la perspectiva negativa que ya tenía Moody’s desde noviembre 2024. Fitch y otras agencias siguen monitoreando de cerca. Es un aviso claro sobre la necesidad de disciplina fiscal en un entorno de crecimiento débil y presiones externas