El SMN prevé entre 18 y 21 ciclones en el Pacífico y de 11 a 15 en el Atlántico, debido a los efectos diferenciados de El Niño.

La temporada de huracanes 2026 en México tendrá comportamientos distintos entre el océano Pacífico y el Atlántico, debido principalmente a la influencia del fenómeno de El Niño.
En el Pacífico, la temporada inicia el 15 de mayo, mientras que en el Atlántico comenzará el 1 de junio. En ambas cuencas concluirá el 30 de noviembre.
De acuerdo con especialistas del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la UNAM, El Niño modificará las condiciones atmosféricas de forma desigual. En el Atlántico, este fenómeno aumenta la cizalladura vertical del viento, lo que dificulta la formación de ciclones tropicales. Por ello, el Servicio Meteorológico Nacional prevé entre 11 y 15 sistemas, una cifra cercana al promedio histórico.
En contraste, el Pacífico oriental tendría una temporada más activa, con entre 18 y 21 ciclones tropicales. Esto se debe a que El Niño favorece el desplazamiento de aguas cálidas hacia las costas mexicanas, aumentando la energía disponible para la formación e intensificación de tormentas y huracanes.
Especialistas advierten que no todos los ciclones impactarán en territorio mexicano, pero recuerdan que el país recibe en promedio alrededor de cinco impactos por año en sus costas, por lo que el monitoreo sigue siendo clave.
Para que un huracán se forme, se requieren condiciones específicas: temperatura del mar superior a 26.5 o 27 grados, suficiente humedad, una capa profunda de agua cálida, baja variación de vientos en la atmósfera y un disturbio inicial que detone el sistema.
Los riesgos no dependen solo de la fuerza del viento. Las lluvias intensas, inundaciones, deslaves y mareas de tormenta suelen ser los efectos más destructivos, incluso lejos del punto de impacto.