La inflación en Estados Unidos repuntó a 3.8% anual en abril, su nivel más alto en tres años, impulsada por el alza en energéticos y gasolina.

La inflación en Estados Unidos repuntó en abril y registró su mayor avance anual en tres años, impulsada principalmente por el aumento en los precios de los energéticos, además de presiones persistentes en vivienda y servicios.
El Índice de Precios al Consumidor se ubicó en 3.8 por ciento anual, por encima del 3.3 por ciento registrado en marzo. El dato superó ligeramente las expectativas del mercado y mostró una pausa en el proceso de desinflación de la economía estadounidense.
El mayor impulso provino del componente energético, que aumentó 17.9 por ciento anual y explicó más del 40 por ciento del incremento total. Dentro de este rubro, la gasolina subió 28.4 por ciento anual, mientras que el combustóleo se disparó 54.3 por ciento.
A tasa mensual, la inflación avanzó 0.6 por ciento en abril. La energía subió 3.8 por ciento, presionada por un alza de 5.4 por ciento en la gasolina y de 2.1 por ciento en la electricidad. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energéticos, se ubicó en 2.8 por ciento anual y subió el índice subyacente un 0.4 por ciento.
Analistas advirtieron que el encarecimiento de los combustibles podría trasladarse a otros sectores, como transporte, logística, alimentos y tarifas aéreas, generando efectos de segundo orden.
El repunte también reduce las posibilidades de que la Reserva Federal recorte tasas en el corto plazo. Especialistas señalaron que el dato refuerza un escenario de tasas altas por más tiempo, mientras la Fed espera señales más claras de convergencia hacia su meta de inflación de 2 por ciento.