A lo largo de 35 años como profesor universitario y de posgrado, he mantenido como regla esencial acercar a mis estudiantes materiales académicos de mayor nivel intelectual con la única intención de que accedan a contenidos teóricos y empíricos que les potencien su capacidad de reflexionar sobre la realidad estudiada en mis clases, sea histórica o actual, política o económica, cultural o social, de México o del resto del planeta. Esa, y no otra, es la brújula que me guía al momento de seleccionar las temáticas, los ejes de análisis, las líneas reflexivas y los materiales para que trabajen mis estudiantes, lo mismo sea un texto, una película, un programa de televisión o en la red.
Tomando en cuenta esa prioridad como norte en mi trabajo académico y docente, jamás me atrevería a pedirles a mis estudiantes que se acerquen a materiales faltos de calidad y rigor académico, o peor aún, que falten a la verdad o manipulen la presentación de los hechos; me avergonzaría solicitarles que gasten su tiempo en mirar algo que lejos de aportarles información correcta, les tergiversara la realidad que estudiamos y se alejara de la actividad ética, honesta y académicamente desarrollada.
Esta semana, la presidenta Claudia Sheimbaum Pardo recomendó en la mañanera no ver TV Azteca. Ante ese comentario se desataron infinidad de discursos unos a favor y otros en contra. Unos afirmando que era un acto de censura y otros más reconociendo lo certero del comentario presidencial. Las voces que gritaban “censura” se desbordaron toda la semana afirmando que desde Palacio Nacional se quiere callar a la televisora del Ajusco. Otros decires afirmaban que lo dicho todo el tiempo por la televisora de Ricardo Salinas es una muestra evidente de que en el gobierno de la 4T no existe la censura.
Me queda claro que no hubo un acto de censura en lo dicho durante la mañanera, y que afirmar lo contrario no es más que vaciar de contenido esencial el significado de censurar a un medio de comunicación o a cualquier persona en la sociedad.
Contrario a lo que muchos miembros de la comentocracia cercanos a la televisora del Ajusco pudieran pensar, estoy cierto que si Claudia Sheinbaum hubiese recomendado mirar TV Azteca, yo lo consideraría como una ofensa a mi intelecto y una falta de sentido común, tomando en cuenta la telebasura que se produce desde el Ajusco y el uso faccioso y golpista que su dueño, Salinas Pliego, hace de su medio de comunicación.
Por lo tanto, el comentario de la presidenta me parece al menos una gran recomendación de cara a la bajísima calidad de los contenidos televisivos de Azteca.