Lo que para la señora Refugio, o Cuca como la llaman de cariño, comenzó como un paseo en silla de ruedas por la colonia Colli CTM, terminó convirtiéndose en algo que transformó su vida.
La señora Cuca vive con artritis reumatoide. Un día, mientras su esposo la llevaba a recorrer las calles de su colonia, ambos se detuvieron a observar con curiosidad a un grupo de personas que hacía ejercicio en un espacio recién instalado en el parque. Se trataba de una de las sedes de “A Mover el Cubo”, un programa que combina espacios públicos recuperados, equipamiento deportivo y clases gratuitas para las y los vecinos.
Por invitación de uno de los entrenadores, decidió vencer el miedo y registrarse. Comenzó a ejercitarse bajo la guía de una instructora capacitada y poco a poco fue recuperando movilidad.
Tres años después, el cambio es sorprendente. La silla de ruedas quedó atrás y fue sustituida por un bastón que, según cuenta entre risas, a veces hasta olvida llevar consigo. Actualmente participa en clases de cardiobox y es ejemplo de cómo el movimiento puede convertirse en una herramienta para recuperar independencia y calidad de vida.
La historia de Rosalía es distinta, pero igual de poderosa.
Vecina de Villa Fontana Diamante, enfrentó un diagnóstico de cáncer que la llevó a atravesar una profunda depresión. En uno de los momentos más difíciles de su vida llegó incluso a pensar que no quería seguir adelante. Fue entonces cuando vio algo nuevo en su colonia: un contenedor convertido en espacio deportivo donde varias personas se reunían para hacer ejercicio.
Decidió acercarse y con el tiempo encontró mucho más que una rutina física. Encontró amistades, compañía y una red de apoyo que la ayudó a reconstruirse. Hoy no falta a ninguna clase. Para ella, “A Mover el Cubo” es mucho más que un gimnasio al aire libre; es el lugar donde recuperó la confianza, la alegría y las ganas de vivir.
Historias como las de Cuca y Rosalía recuerdan algo que con frecuencia olvidamos cuando hablamos de gobierno: detrás de cada programa hay personas. Personas que encuentran una oportunidad para mejorar su salud, combatir la soledad, fortalecer su autoestima o simplemente sentirse acompañadas.
Por eso vale la pena mirar más allá de la infraestructura o las estadísticas. Cuando un espacio público logra reunir a vecinos que antes no se conocían, cuando una actividad física se convierte en una comunidad y cuando una colonia encuentra nuevos puntos de encuentro, estamos frente a algo que trasciende el deporte.
En 2023, el presidente municipal Juan José Frangie puso en marcha “A Mover el Cubo” con ocho sedes distribuidas en distintos puntos de Zapopan. La respuesta ciudadana fue tal que actualmente existen 20 cubos y más de 19 mil personas registradas en la plataforma.
Este próximo 6 de junio se celebrará el Intercubos 2026, una competencia donde usuarios de distintas colonias participarán para obtener el reconocimiento al Cubo del Año. Pero más allá de cualquier premio, el verdadero logro ya ocurrió. Está en cada persona que recuperó movilidad, encontró compañía o descubrió una nueva motivación para cuidar de sí misma.
En tiempos donde muchas personas sienten que las ciudades se vuelven cada vez más impersonales, programas como este recuerdan que gobernar también consiste en crear espacios para encontrarnos. Porque una ciudad más saludable no se construye únicamente con infraestructura; se construye cuando las personas encuentran motivos para salir de casa, convivir, cuidarse y volver a creer en su comunidad.