Joaquín “El Chapo” Guzmán envió una carta al sistema judicial de Estados Unidos, en la que afirma que durante su juicio se violaron sus derechos constitucionales y que las pruebas en su contra no fueron suficientes.

Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera envió una carta manuscrita que fue recibida el 2 de junio por el sistema judicial de Estados Unidos y dirigida al juez federal Brian Cogan, quien encabezó el juicio de 2019 en el que fue condenado a cadena perpetua en el distrito de Brooklyn.
En el documento, el exlíder del Cártel de Sinaloa sostiene que durante su proceso judicial se violaron sus derechos constitucionales, argumentando que las pruebas en su contra no fueron sólidas y que se vulneraron sus garantías fundamentales.
Asimismo, solicita su traslado a México y autorización para poder recibir visitas de su esposa, Emma Coronel, y de sus hijas, al señalar afectaciones en su entorno familiar derivadas de su situación legal.
En la misiva, Guzmán Loera enfatiza el impacto del caso en su familia, al tiempo que pide que su escrito sea integrado como antecedente para futuras apelaciones y que se le dé una respuesta “justa conforme a la Declaración de Derechos”. También expresó: “No fue justo para mi esposa y mis hijas ver cómo me trataban bajo la Constitución, violando mis derechos a la igualdad”.

De acuerdo con el documento, el interno insiste en su petición de ser trasladado a México y afirma que ha cumplido con los requisitos necesarios desde 2019 para solicitar un nuevo juicio, además de retomar argumentos relacionados con el estatuto de limitaciones y su extradición.
El tribunal de Brooklyn recibió la carta para su revisión administrativa, por lo que se prevé que la fiscalía estadounidense emita una postura, posiblemente de rechazo, antes de que se emita una resolución oficial.
En escritos previos, Guzmán también ha denunciado un deterioro en su estado de salud debido a las condiciones de reclusión, señalando padecimientos como dolores de cabeza constantes, hipertensión, sudoración excesiva y molestias en la piel. Además, calificó su confinamiento como “cruel e inhumano” y mencionó presuntos dispositivos instalados en su celda.