En política no hay coincidencias. La historia se repite: en medios de comunicación estadounidenses (Los Ángeles Times), apuntan a Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, y Américo Villarreal, mandatario de Tamaulipas, como dos políticos de la clase gobernante mexicana ligados a actividades delictivas y eventualmente, en la misma condición de Rubén Rocha Moya.
La revelación periodística indica que a ambos, les retiraron la visa, aunque a Villarreal se le otorga un permiso para ingresar a territorio norteamericano.
Es una tremenda y nueva sacudida política a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque se trate sólo de una publicación periodística que el autor, Steve Fisher, defendió ayer mismo, después que los gobiernos de Sonora y Tamaulipas aseguraron que la publicación carece de veracidad.
Es tan grande el impacto de la crisis política que confronta al gobierno federal con el de Donald Trump, que el mismo Andrés Manuel López Obrador publicó ayer una larga carta en sus redes sociales, para manifestar su respaldo total a la presidenta Sheinbaum y afirmar, como lo hizo ella el domingo 31 de mayo en el Monumento a la Revolución, que una élite conservadora norteamericana ataca a Morena y al movimiento político que hoy es gobierno, porque pretende incidir para que la oposición regrese al poder.
López Obrador, además, hace público su anhelo para que “regrese el otro Trump”, a quien él conocido como presidente durante su primer mandato y de quien ahora extraña –vueltas que da la historia– “su estilo de gobierno”.
Es revelador que en esta ocasión, la presidenta Sheinbaum haya pedido en su rueda de prensa mañanera que los nuevos señalamientos “los aclaren ellos”, Durazo y Villarreal.
La crisis se ha extendido desde mediados de abril y la mandataria mexicana agudizó las diferencias con su discurso y acusaciones del domingo pasado. Las consecuencias ahora están sobre la mesa.
Parecía que el asunto Rocha Moya entraba en aparente pausa al menos durante el mes y días en que se celebrará el Mundial de Futbol, a partir del 11 de junio. Además, la primera audiencia del general Gerardo Mérida Sánchez (exsecretario de Seguridad de Sinaloa), deja un largo paréntesis hasta agosto próximo, cuando volverá a comparecer en el juzgado.
El discurso presidencial, la carta de López Obrador y la publicación periodística que señala a dos de los gobernadores en funciones con más nexos al expresidente, ahondan sin duda las diferencias entre naciones, pero también afectan la posición de la administración federal ante los mexicanos.
¿Otra vez dejará la presidenta Sheinbaum en manos de la Fiscalía General de la República decidir si investiga? Hasta ahora no ha sucedido nada.