Es el tema. El torneo mundialista que inicia este jueves 11 de junio marca un nuevo hito en Guadalajara. La capital de Jalisco, junto con Monterrey y la Ciudad de México, será sede de algunos de los encuentros de futbol del nuevo Mundial, el evento deportivo más grande del mundo, el más visto, el más costoso, el más sobrevaluado. Nada en el planeta convoca más atención, más recursos, más fama y más poder económico… y en un descuido, mucho poder político.
Es el Mundial.
Ser sede mundialista puede juzgarse –y así está ocurriendo– desde una perspectiva de aficionado al futbol, desde una postura política favorable o negativa; puede revisarse también como una oportunidad de hacer negocio o incluso, desde una posición ingenuamente nacionalista.
Dejemos que todo fluya.
¿Y qué con Guadalajara? En algunos medios convencionales de comunicación se dice que “no hay ambiente mundialista”, que “no se siente” como en los dos anteriores. ¿Hay estadísticas que recojan con un mínimo de certeza la postura de los tapatíos? No, ninguna.
Pero contrario a lo que opinan los “expertos deportivos”, sí hay efervescencia mundialista. En muchos sentidos.
Compartamos en este espacio algunos tópicos que hacen de la capital de Jalisco una de las mejores sedes del Mundial (en abierta competencia con las de Canadá y Estados Unidos), a pesar de que sólo se jueguen aquí, cuatro partidos. Por cierto, el encuentro México vs. Corea del Sur marca la primera ocasión en la que la Selección Mexicana juega en Guadalajara en un torneo mundialista. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que se repita algo similar? Mucho, mucho.
En el conocimiento de que este evento deportivo tiene repercusiones mucho más amplias y profundas que un mero partido de futbol, el Mundial 2026 representa para Guadalajara, lo siguiente:
• Marca la tercera ocasión en que nuestra ciudad es sede mundialista, como ya ocurrió en 1970 y 1986. Pocas ciudades en el planeta ostentan esta condición.
• La ciudad se preparó con numerosas obras que han sido ampliamente criticadas por el gasto público empleado en el objetivo: se renovaron plazas, glorietas, avenidas. El presupuesto reconocido supera los 12 mil millones de pesos. Evidentemente, la polarización política que priva en el país, encuentra en esto nuevo motivo de críticas.
• Sin embargo, Guadalajara, en comparación con Monterrey y Ciudad de México, aparece como la ciudad mejor preparada y equipada para la recepción del evento deportivo y la visita de turistas que, estiman, puede llegar a 2.5 millones de personas.
• La celebración del Mundial, por mero contraste, provoca que resalten los problemas que ya se conocen y se repudian: mala calidad y escasez recurrente en la distribución del agua potable; conflictos viales permanentes y problemas de movilidad; inseguridad en varias zonas de la ciudad; y claro, el visible problema de los desaparecidos.
• Por otra parte, el Mundial generó la presión necesaria para que la ciudad tenga la rehabilitación de la Carretera a Chapala y el nuevo sistema de transporte masivo, que se conoce como Línea 5 o Mi Macro Aeropuerto.
Todo esto, naturalmente, es apenas una síntesis.
Mucho más se conocerá y se agregará durante los casi 40 días de actividad. Sí, hay un gran riesgo de que la organización del evento nos deje una “cruda presupuestal”.
Y también, si la suerte favorece, puede haber grandes resultados deportivos, aunque la Selección Mexicana no despierta el entusiasmo de las casas de apuestas.
Pero hay Mundial y es un momento histórico por todo lo antes expuesto, y mucho más.