¿Alguien puede creer que mientras se desarrolla el Mundial de Futbol harán pausa en sus actividades los partidos políticos y los grupos interesados en las elecciones del año 2027? Claro que no. En Morena, de entrada, están en pleno proceso revulsivo después de la elección que tuvo lugar en Coahuila el pasado 7 de junio, y que representó para el partido más grande del país una derrota estrepitosa.
La presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, ha denunciado que los priístas de Coahuila realizaron una operación masiva de compra de votos, pero aunque se puedan comprobar delitos electorales, la dirigente morenista no puede achacar toda la elección estatal a un operativo ilegal de esa naturaleza.
En Coahuila se convocó a elección para renovar el Congreso estatal. Los ciudadanos participaron sólo para elegir a sus diputados, y de los 16 distritos electorales en los que se divide el territorio estatal, los 16 fueron ganados por candidatas y candidatos postulados por el PRI. La participación de votantes superó el 50% del total del padrón electoral y ninguna elección terminó cerrada; todos los triunfos fueron holgados.
Eso refleja, con toda claridad, que si hubo delitos electorales, no pueden definir el resultado total.
Al margen de circunstancias como el hecho de que Coahuila es el único Estado del país donde nunca ha habido alternancia y el PRI siempre ha sido gobierno y mantiene dominio en el Congreso, lo que entienden en Morena es que fueron totalmente superados; no hicieron bien su trabajo, porque irónicamente, si denuncian compra del voto, ¿cómo explican que a pesar de la derrama económica que surge de los programas sociales (que la misma Ariadna Montiel operó desde la Secretaría del Bienestar), los ciudadanos no voten por los candidatos de Morena?
La respuesta puede extenderse, pero hay un punto de partida: no tienen trabajo partidista; no compiten con la estructura del PRI. Es falta de trabajo y punto.
Esa es la tarea que deberá asumir Ariadna Montiel. No hay que olvidar que dos semanas antes de la elección, el secretario de Organización del partido era Andy López Beltrán y él renunció, convenientemente, dos semanas antes de la jornada electoral.
Por otra parte, considerar que lo ocurrido en Coahuila puede multiplicarse por todo el país para la elección del año entrante, es un juicio erróneo.
Morena sigue siendo el partido mayoritario y si en el Estado norteño no lo aprovecharon, en el resto del país sí se hace presión constante con los programas sociales que llegan a la mayoría de los habitantes.
La dirigente de Morena no va a tener tiempo de divertirse con el Mundial. Literalmente, junto con Citlalli Hernández, tomará el control del partido e impondrá disciplina a lo largo y ancho del país, para tratar de mantener la mayoría calificada en el Congreso de la Unión, que les ha permitido hacer todas las reformas –dañinas o no– durante tres Legislaturas consecutivas.