El empate de Larin fue un premio para un Canadá que llegó con mucha más fluidez y entusiasmo, ante una Bosnia

“Es algo que ya sentimos, simplemente, estando aquí”, una ola de entusiasmo que percibe en Toronto este viernes, donde miles de personas caminaban en un ambiente festivo hacia el estadio, ya desde varias horas antes del inicio del encuentro.
El Canadá-Bosnia es el primero de los trece partidos que el país tiene asignado, donde la fiesta no ha hecho nada más que comenzar.
Pese a que se inauguró oficialmente el jueves en Ciudad de México, Toronto tenía también una ceremonia de apertura este viernes, por el primer partido del torneo en suelo canadiense.
Allí hubo referencias a los pueblos autóctonos y a la historia de Canadá, antes de que la cantante italocanadiense Alessia Cara iniciara un show musical rodeada de marionetas gigantes con animales emblemáticos del país.
El rapero francés Vegedream también participó del espectáculo, así como el crooner canadiense Michael Bublé, que interpretó “Bring it on home to me”.
El violinista Aleksandar Gajic interpretó luego el himno bosnio y la cantante Alanis Morissette fue la encargada del canadiense, para levantar el telón en una jornada histórica para el futbol en Canadá.
Un tanto de Cyle Larin avanzada la segunda mitad permitió a Canadá sumar el primer punto de su historia, con un empate 1-1 ante Bosnia-Herzegovina, este viernes en Toronto.
Fue en el primer partido en suelo canadiense, donde Larin, en el 78′, envió un tiro en desde la entrada del área, rodeado de rivales, para equilibrar un partido donde los europeos se habían adelantado en el 21′ con un gol de cabeza de Jovo Lukic en un córner.
Este reparto de puntos abre un Grupo B en el que Suiza y Qatar miden fuerzas el sábado en San Francisco.
Después de contar por derrotas sus seis partidos en este torneo, los tres de 1986 y los tres de 2022, Canadá rompió esa mala racha con un punto festejado en la grada casi como un triunfo por el actor Ryan Reynolds y el resto de la marea roja.
El empate de Larin fue un premio para un Canadá que llegó con mucha más fluidez y entusiasmo, ante una Bosnia que solo se apoyaba en su solidez defensiva.
El defensa Sead Kolasinac, el hombre que sirvió el saque de esquina que permitió el gol de Lukic, había salvado una primera vez a su equipo en el inicio de la segunda mitad: despejó casi sobre la línea con su arquero ya batido, el balón dio en el larguero y el peligro se alejó.
La insistencia local terminó llevando al gol de Larin y a salvar en cierta forma la fiesta local, que había comenzado a ritmo de Alanis Morissette y Michael Bublé en una ceremonia inaugural antes de un partido histórico para Canadá, que nunca antes había acogido la cita suprema del futbol.