Guadalajara sí es la mejor sede, la más mexicana, la más divertida, pero también la mejor organizada y también de la que todo el mundo habla, en gran medida por la gran anfitrionía de las y los tapatíos.
En esta tierra sabemos festejar, nos sentimos orgullosos de nuestro México, gritamos, bailamos, nos divertimos pero también nos cuidamos.
En esta ciudad sabemos trabajar en equipo, los policías municipales, junto con los estatales y la Guardia Nacional, resguardan el Centro Histórico para que la fiesta se lleve en paz.
Aquí sabemos cantar el Cielito Lindo, y bailar “Caballo de Rodeo”, pero también consolamos al japonés ante la derrota de su selección, recibimos a los “mexicoreanos” y fuimos a echarle porras a nuestra selección a su hotel y a su estadio.
Somos mexicanos, somos jaliscienses, somos tapatíos, pero también nos sentimos coreanos, españoles, colombianos y africanos, porque aquí recibimos a todas y todos, y festejamos y lloramos juntos.
Como lo comenté hace unos días en mi colaboración anterior, en la Guadalajara de la que todo el mundo habla, supimos aprovechar la gran oportunidad que representó la copa mundialista para mostrar lo que somos, nuestra verdadera cara, de una ciudad amable, gente cálida, buenos anfitriones, con infraestructura de primer nivel, servicios de calidad y sobre todo, la corresponsabilidad para cuidarnos todas y todos.
Hoy el mundo entero habla de Guadalajara por su gente, la que salió a celebrar la noche del martes 30 de junio el pase de la Selección Mexicana, la que esperó el partido de futbol con todo y su retraso por el clima de la Ciudad de México, la que gritó dos veces “gol” con todo el corazón.
También hubo quienes, al calor del entusiasmo, desbordaron la emoción y cruzaron la línea del respeto agrediendo a nuestros elementos. Entendemos que todas y todos queremos ser partícipes de esta fiesta deportiva, pero nunca la violencia será el camino.
Reconozco al gran equipo de seguridad, de la Policía de Guadalajara, la metropolitana y la del Estado, así como las fuerzas federales, al igual que a nuestros oficiales de Protección Civil que no bajaron la guardia y resistieron agresiones y ayudaron a mujeres y a niños a pasar de la tensión a la fiesta.
Pero sobre todo, como Gobierno de Guadalajara, agradecemos sí a nuestro personal que todos los días puntualmente acude al Centro Histórico para atender a locales y visitantes. A Servicios Médicos, DIF Guadalajara, Inspección y Vigilancia, y por supuesto, al personal de limpia que hace que cada día siga luciendo impecable nuestra Perla Tapatía.
Pero hoy, también debemos dar las gracias al millón y medio de personas que han participado en las actividades mundialistas en el Centro Histórico, en la Glorieta de La Minerva, en Avenida Vallarta, en Chapultepec, en San Jacinto, porque hemos demostrado la mejor cara de las y los tapatíos.
Porque entre todos nos cuidamos, celebramos y lloramos, pero sobre todo, porque hemos salido a la calle, apropiándonos del espacio público, respetando a los demás, como verdaderos ciudadanos y ciudadanas que mostramos lo que somos: una ciudad que sabe vivir la emoción de ser sede mundialista con responsabilidad.
Sigamos siendo las tapatías y los tapatíos de los que todo el mundo habla, vivamos el mundial, celebremos y cuidémonos todos. ¡Y que México llegue a la final!