“Conectamos bastante rápido cuando llegó al equipo. Teníamos buena energía entre nosotros, buena relación, buen sentido del humor”

Es una de las imágenes del Tour de Francia 2026: Tadej Pogacar vestido con el maillot amarillo cruzando la línea de meta este sábado en Alpe d’Huez abrazado a Isaac Del Toro, celebrando los objetivos cumplidos de ambos compañeros en el UAE.
Los dos se llevaron además las manos a las sienes para emular los cuernos de un toro. Porque el esloveno y el mexicano son, más que compañeros, amigos.
Del Toro había pasado la mayor parte de las tres últimas semanas ayudando a Pogacar a quedar a las puertas de su quinta corona del Tour, con la que igualará el domingo el récord de victorias, y el esloveno acababa de devolverle el favor para asegurarse de que el mexicano termine en París en el tercer puesto de la general y con el maillot blanco de mejor joven.
“Realmente fue un día épico, porque lo que hizo Tadej fue sencillamente enorme”, dijo el director del equipo UAE, Mauro Gianetti.
En la que fue la etapa más dura del Tour de este año, con más de 5.000 metros de desnivel positivo y cuatro ascensiones monstruosas, Pogacar había pasado la mayor parte de los últimos 60 km en cabeza de un grupo de favoritos a la general, ayudando a su compañero de equipo a defender su posición.
“Se concentró más en ayudar a Isaac a conservar su tercer puesto para subirlo al podio (en París), y el maillot blanco, en lugar de buscar ganar otra etapa él mismo”, valoró Gianetti.
“Realmente fue una etapa brillante y la amistad entre Isaac y Tadej es increíble”, añadió.
Pogacar ya había ganado cinco etapas en este Tour, pero solo después de haber regalado primero una victoria de etapa a su compañero de equipo de 22 años, en su debut en el Tour, el fin de semana inaugural en Barcelona.
Después de aquel segundo tramo, Pogacar parecía más feliz que en cualquiera de sus propias victorias de etapa, cayendo en brazos de su compañero antes de agitar una bandera mexicana.
“Conectamos bastante rápido cuando llegó al equipo. Teníamos buena energía entre nosotros, buena relación, buen sentido del humor”, contó Pogacar.
“Viene al Tour, podría ir al Giro, a la Vuelta, a lo que sea, pero viene aquí y está comprometido a ganar el objetivo más grande del equipo, ganar el maillot amarillo”, alabó el esloveno a Del Toro.
Este sábado fue Pogacar el que tuvo que ejercer un rol que generalmente no le corresponde.
Sus compañeros de equipo, que habían trabajado mucho para controlar las etapas y prepararle el terreno para sus éxitos, se vieron mermados por enfermedad.