La crisis del agua que enfrenta la Zona Metropolitana de Guadalajara ya no puede ser tratada como un asunto coyuntural; mucho menos como un tema de dimes y diretes entre partidos (ojo aquí, que no es lo mismo señalar con argumentos, que repartir culpas para no asumir responsabilidades). Porque mientras esto ocurre, miles de familias enfrentan todos los días la incertidumbre de un servicio turbio y maloliente.
En ese contexto, en el PRI en Jalisco hemos decidido tomar una posición distinta, alejada de la politiquería facilonga. Hablamos de una posición responsable, propositiva y con visión de Estado: dejar de lado el cálculo electoral y entrarle de lleno a lo que verdaderamente importa: las soluciones para resolver esta tremenda crisis. Y no, por supuesto que no estamos cayendo en ninguna ingenuidad, sabemos que antes de las soluciones están los diagnósticos y las voluntades, y después están los presupuestos.
Por eso propusimos al Senado de la República la creación de una comisión especial que permita conocer, con información pública, y verificar qué es lo que está sucediendo verdaderamente con el agua en nuestra ciudad.
Se requiere un diagnóstico serio sobre nuestras fuentes de abastecimiento, procesos de potabilización, conducción, almacenamiento y distribución. Necesitamos saber con precisión qué colonias, viviendas y personas están siendo afectadas. La Comisión Estatal de Derechos Humanos habla de 650, aunque no hay un mapeo que diga cuáles y en dónde. Se necesita revisar el cumplimiento de las leyes, normas y reglamentos, para determinar qué está funcionando y qué no.
Pero, sobre todo, necesitamos poner todo en acción. Esta misma semana viajaré a la Ciudad de México, acompañada de regidores metropolitanos y dirigentes municipales del PRI, para acudir ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión a hacer un llamado a todas las fuerzas políticas del Poder Legislativo, al Gobierno federal, al Gobierno de Jalisco, a todos, a que dejemos de lado los colores, y le entremos de una vez por todas a resolver el problema.
Si queremos resolver esta crisis, el gobierno de Morena debe dar presupuestos justos para Jalisco. Ya no más esta disparidad de que por cada peso que recibe nuestro Estado, Tabasco recibe casi 40. También, si queremos resolver el problema, no basta con que las autoridades en Jalisco reconozcan la situación, deben asumir los costos políticos e institucionales que conlleva el haber hecho una mala gestión del agua y del SIAPA durante años.
Las personas que habitamos la Zona Metropolitana de Guadalajara, queremos agua de calidad, información oportuna, y transparencia respecto al servicio. No es que exijamos imposibles como agua traída de algún rincón interestelar, un servicio gratuito o agua que milagrosamente sane enfermedades. Queremos agua limpia y suficiente, punto.
Lo anterior puede leerse hasta obvio y básico, pero repito, no será posible si no le entramos todos. Por eso, el PRI Jalisco hace este llamado a construir una solución colectiva, sin culpas, pero también sin evasiones. Con especialistas, con información, con responsabilidad y con voluntad política.