A pesar de los primeros avances y de la urgente necesidad de hacer más evidente la ruta de seguimiento para resolver la crisis del agua potable en la Zona Metropolitana de Guadalajara, parecen apuntalarse con más claridad las diferencias y las dificultades que las soluciones, con todo y que estén ya totalmente diagnosticadas. Eso es lo que se recoge de la visita de la presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, que en su primera visita oficial a Jalisco como responsable del partido, reiteró el rechazo a las propuestas que se han planteado por parte de autoridades estatales para resolver el problema.
Había sido muy esperada la visita de Ariadna Montiel en Jalisco, en particular por parte de los grupos políticos internos que han esperado directrices claras para la competencia electoral que se avecina, y sobre todo para que se acote la actuación de quienes, al aspirar a candidaturas, han tomado ventaja generando roces internos.
Sin embargo, en su aparición pública, Montiel se refirió a la crisis del agua en Guadalajara, y abonó a la discusión que lleva varias semanas confrontando al gobierno estatal que encabeza Pablo Lemus, y al gobierno federal de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Entre otros temas –repetitivos, por cierto– la presidenta nacional morenista subrayó los hechos de corrupción en el SIAPA y reiteró, como ya lo han hecho los diputados federales y estatales, que se opondrán a cualquier mecanismo de solución que implique “privatización”.
Esto, unas horas después de que el gobernador Lemus Navarro declaró públicamente que ya hay cuatro grupos empresariales dispuestos a invertir en la construcción de infraestructura y la operación, pero sin que el Estado pierda la rectoría sobre la distribución del agua.
De hecho, es posible afirmar que ni siquiera en la Comisión Nacional del Agua (Conagua) avalan el discurso de choque se ha generalizado entre los actores políticos de Morena, pero nadie saldrá a reprobarlo porque la dependencia forma parte del gobierno federal.
Irónicamente, retirando del discurso los adjetivos y el afán de reprobar, hay coincidencia en lo fundamental: el SIAPA debe aplicar una reingeniería interna y convertirse en un organismo en el que dominen las decisiones técnicas y no políticas; se urge a una mayor participación de las autoridades municipales; se solicita diálogo y negociación de los tres niveles de gobierno; se insiste en llamar a la responsabilidad que tienen todos los sectores involucrados, y que naturalmente se refiere al sector industrial y empresarial, además de la población abierta, y no solo a autoridades públicas.
También hay conciencia de que se requiere la construcción de infraestructura; es más, queda claro el respaldo a la construcción de un nuevo acueducto de la Laguna de Chapala a la ciudad, igual que la consolidación de plantas de tratamiento para potabilizar el agua.
Y sin embargo, a pesar de las coincidencias, el choque persiste.
A ver hasta cuándo.