En este artículo se analiza el desperdicio de talento humano, es decir aquel relacionado con: la caída de la participación económica, el subempleo, la actividad de personas sobrecalificadas desempeñando puestos de baja productividad, la deserción escolar y la emigración.
El talento humano es el conjunto de capacidades, habilidades, creatividad, experiencia, conocimientos, valores, ética y potencial de las personas. En el sentido económico se le denomina capital humano porque dichas capacidades generan: productividad, innovación, emprendimiento, crecimiento económico y bienestar social.
México es un país con mucho desperdicio de talento humano. De un total de 132.9 millones de habitantes, 105.2 millones tienen edad para trabajar (+ 15 años, fuerza de trabajo) pero, a junio de 2026, sólo 61.9 millones realizan alguna actividad económica, es decir forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA), esto es el 58.8% de la población en edad de trabajar (PET), mientras que 43.3 millones son No Económicamente Activos (PNEA), esto es 41.2% restante.
De acuerdo con la OCDE, con relación a su definición de edad productiva, 91 millones de mexicanos tienen de 15 a 70 años, pero solo el 68% está ocupado o busca activamente un empleo.
Con respecto a la tasa de participación económica [(PEA/PET) *100] ha disminuido al pasar de un valor de 60.6% al primer trimestre del 2023, a un 59.1% al primer trimestre de 2026, y al 58.8 al segundo trimestre.
La PNEA aumentó al pasar del 39.4% en enero del 2023 al 40.9% en junio de 2026, y de ellos, los que estarían dispuestos a aceptar un trabajo si se los ofrecen, disminuyeron al pasar del 13.6% al 10.9%. Esta PNEA se constituye por personas en edad para trabajar, pero no trabajan como: estudiantes, amas de casa, jubilados y pensionados, personas con discapacidad o enfermedad, personas que no desean trabajar, rentistas, otros inactivos. La cuestión es preocupante porque de acuerdo con nuestra pirámide poblacional y la edad de jubilación (65 años), México tiene 90.4 millones de personas en edad legal productiva.
Los subocupados son otra forma de desperdicio de talento porque son personas que tienen necesidad y disponibilidad para trabajar más horas de lo que su ocupación actual les demanda, en este caso, la buena noticia es que esta tasa disminuyó del 8% en enero del 2023 (4.5 millones de personas) al 6.6% en junio del 2026 (3.9 millones de personas), sin embargo, en términos absolutos la cifra es elevada.
La fuga de cerebros, un desperdicio más de talento, se presenta con la emigración permanente o de largo plazo de personas con educación superior o de posgrado hacia países que ofrecen mejores oportunidades laborales, salarios, infraestructura científica y calidad de vida. Entre los grupos con mayor movilidad internacional están: ingenieros, especialistas en software e inteligencia artificial, médicos especialistas, investigadores científicos, profesores universitarios, matemáticos, físicos, químicos, especialistas financieros, etcétera.
En el caso de México, el 80% emigra a Estados Unidos, Canadá, España, Alemania, Reino Unidos y Francia; y diversos estudios ubican a México como el país latinoamericano con mayor número absoluto de emigrantes altamente calificados. De acuerdo con diversos estudios, entre 2010 y 2020, la emigración de personas con licenciatura aumentó un 61.1%, con maestría aumentó un 107.6% y con doctorado un 112.8%
También es pérdida de talento la emigración de trabajadores no calificados.
La emigración total de mexicanos a Estados Unidos se calcula en 11 millones de personas, lo que representa el 22% de un total de 50.2 millones de personas nacidas en el extranjero. También se estima que 39.9 millones de personas en ese país son mexicanos de primera, segunda y posteriores generaciones.
De acuerdo con la American Community Survey (ACS), de esos 11 millones, 49% no concluyó la preparatoria, 25% terminó preparatoria, 17% tiene algún estudio universitario y 10% tiene licenciatura y posgrado. Estos últimos son 1.1 millones y cuentan con licenciatura o superior, y aproximadamente 330 mil tienen maestría y doctorado.
Otra clase de desperdicio de talento humano es la deserción escolar (abandono escolar) cuyo nivel más alto se encuentra en la educación media superior. Para darnos una idea, de cada 100 niños que se inscriben en primaria, 95 ingresan a secundaria, 83 a bachillerato y 37 a licenciatura, pero solo 28 terminan la licenciatura, 1.5 entra a un doctorado y solo uno obtiene el grado de doctor, mientras que en la OCDE el promedio son 2 de cada 100. La mala calidad educativa es otro factor de desperdicio de talento.
Finalmente, otro desperdicio radica en si la ocupación de personas con estudios superiores se relaciona con la licenciatura cursada; los datos indican que para el cuarto trimestre del 2025, el 17.1% trabaja en actividades que no corresponden a la carrera que estudió, esto es 1.6 millones de profesionistas. Por carrera se conoce que: el 7% estudiantes de ciencias de la salud, el 10% estudiaron pedagogía; del 12% de los ingenieros, el 20% estudiaron alguna de las ciencias sociales y el 20% administración y negocios, con cifras del Observatorio Laboral, mientras que datos del INEGI permiten inferir que entre el 20 y el 30% de los egresados universitarios desempeñan ocupaciones para las que no se requiere una licenciatura, es decir están sobrecalificados.
El talento humano es uno de los activos más valiosos de un país. Cada persona que abandona sus estudios, no participa en la actividad económica, trabaja por debajo de sus capacidades o emigra en busca de mejores oportunidades, representa una pérdida de productividad, innovación, crecimiento económico y bienestar social. Reducir este desperdicio exige políticas públicas integrales, transversales y funcionales, con una visión de largo plazo y clara sobre talento humano, lo que elevará la competitividad y el crecimiento económico de México.