Hay recorridos que cambian la manera de entender la política. Eso es justamente lo que estoy viviendo mientras recorro los 125 municipios de Jalisco. Cada día confirmo que ningún informe, ninguna estadística y ninguna reunión de oficina sustituyen una conversación con la gente. Ahí, en las plazas, en los mercados, en los ejidos y en las colonias, es donde realmente se conoce el Estado.
Caminar Jalisco también permite entender que muchos de los problemas que enfrenta nuestra gente tienen un origen común: las decisiones que se toman lejos de aquí. Mientras escucho a productores, comerciantes, jóvenes, madres de familia y presidentes municipales, también se confirma una realidad que hoy ya es evidente en las finanzas públicas. Durante el primer semestre del año, Jalisco dejó de recibir más de mil millones de pesos en participaciones federales y, de acuerdo con el secretario de Hacienda estatal, es la tercera Entidad más afectada del país por esta disminución. No es un dato menor. Es dinero que deja de llegar a los municipios, a la infraestructura, a la seguridad y a los servicios que todos los días demandan los ciudadanos.
Ante esta situación, más que resignarse o buscar soluciones que comprometan el futuro financiero del Estado, el gobierno de Jalisco debe defender con firmeza los recursos que por ley le corresponden. Jalisco es uno de los principales motores económicos del país, aporta al crecimiento nacional y merece un trato justo en la distribución del presupuesto federal. No se puede normalizar que nuestro Estado reciba menos mientras las necesidades de la población siguen creciendo.
Ese reclamo se escucha con claridad en cada municipio. En Teocaltiche y Villa Hidalgo, la conversación gira inevitablemente alrededor de la seguridad y del deseo de recuperar la tranquilidad que durante años caracterizó a sus comunidades. En la Zona Metropolitana de Guadalajara, particularmente en colonias de San Pedro Tlaquepaque, Tonalá, El Salto y Tlajomulco de Zúñiga, muchas familias siguen expresando su preocupación por el acceso al agua y por la calidad del servicio. En Mezquitic, Bolaños y otros municipios de la región Norte, la exigencia continúa siendo la misma desde hace años: mejores caminos, mayor conectividad y oportunidades para que los jóvenes puedan construir su proyecto de vida sin verse obligados a dejar su tierra. Mientras tanto, en la Costa Sur y la Sierra de Amula, los alcaldes hablan del enorme esfuerzo que realizan para atender a su población con presupuestos cada vez más limitados.
Mientras Morena insiste en concentrar las decisiones y los recursos en el gobierno federal, los municipios son quienes enfrentan los problemas todos los días. Desde la Ciudad de México es muy fácil anunciar programas y presumir cifras, pero quienes dan la cara frente a los ciudadanos son los gobiernos municipales, muchas veces con recursos insuficientes para atender las demandas de sus comunidades.
Esa es una diferencia de visión que vale la pena señalar. En Acción Nacional creemos en un México donde los estados y los municipios tengan la fortaleza necesaria para responder a su gente. La política pública no debe construirse desde la centralización, sino reconociendo que quienes conocen la realidad de las comunidades son las autoridades más cercanas a los ciudadanos.
Por eso seguiré recorriendo los 125 municipios. Porque la política tiene sentido cuando se escucha, cuando se entiende antes de prometer y cuando se sirve antes que buscar aplausos. Cada kilómetro recorrido reafirma mi convicción de que caminando se conoce Jalisco, se entienden sus desafíos y también queda claro que nuestro Estado merece un trato justo, gobiernos cercanos y los recursos necesarios para construir un mejor futuro para todas las familias jaliscienses.