Ocurre en muchas partes del país: bardas con pintas y nombres; reuniones que parecen mítines; reparto de propaganda y hasta de regalos, con algún giro ingenioso para evitar que se pueda considerar acto de campaña o de plano, con total descaro. Aspirantes de todos los partidos están en contienda desde hace meses y evidentemente, la Ley Electoral sólo es un referente teórico.
En este contexto, un caso emblemático es el de “Andy” López Beltrán en Tabasco. El hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador recorre el Distrito 6 de aquel Estado porque, como ya lo anunció, buscará la diputación federal para ser integrante de la Cámara de Diputados en la próxima Legislatura federal.
No es que su caso sea más ilegal que otros, pero tratándose del hijo del expresidente y además, ex secretario nacional de Organización en Morena, cobra mayor relevancia y proyección.
Ante las acusaciones de actos anticipados de campaña, la dirigencia morenista en Tabasco responde con desparpajo: no hay actos anticipados porque no hay campaña; sólo está haciendo recorridos y reuniéndose con simpatizantes. Descaro total.
Y al cuestionarle a la presidenta Claudia Sheinbaum por esto, se refugia en la ley –ella sí– y responde que es una responsabilidad del Instituto Nacional Electoral (INE).
Irónico: la misma presidenta que, igual que su antecesor, exige que le recorten recursos económicos al INE porque las elecciones son muy costas, aunque su propio partido ha evitado una y otra vez el recorte de prerrogativas a los partidos políticos, ahora sí le recuerda a la autoridad electoral sus obligaciones.
¿Qué pasaría si el Consejo General del INE determinara que “Andy” López está cometiendo delitos electorales por actos anticipados? Con toda seguridad, acusarían a la autoridad electoral de propasarse.
Es la incongruencia total en las reglas electorales que se aplican a medias y de vez en cuando en México. Y lo hacen todos los partidos políticos, que quede claro. Porque cuando los aspirantes comprueban que no hay castigo, en lugar de exigirlo, lanzan también sus propias actividades de precampaña.
Lo único que le queda a la ciudadanía es observar y quizá, recordar quiénes son los que infringen la ley para no votar por ellos en la jornada electoral. O simplemente, sumarse a la simulación generalizada.