Jalisco enfrenta una de sus crisis más dolorosas: la desaparición de personas. Y mientras las autoridades hablan de una disminución en los casos, las familias continúan buscando a sus hijos, hermanos, padres y amigos. La pregunta resulta inevitable: ¿Realmente estamos ante una reducción de la crisis o solamente ante una reducción de las cifras que llegan a los registros oficiales?
Las autoridades reportan que durante el primer trimestre de 2026 las desapariciones disminuyeron 16.8 por ciento respecto al mismo periodo de 2025. El dato puede presumirse, pero no explica toda la realidad. En esos primeros tres meses se registraron 522 desapariciones y, mientras el gobierno habla de una reducción, los colectivos de búsqueda aumentaron de 22 a 27. Cinco nuevos grupos de familias que tuvieron que organizarse para buscar por su propia cuenta, según datos de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas de Jalisco.
Y hay un dato que debería preocupar todavía más: cinco adolescentes desaparecieron entre el 15 y el 17 de julio en distintos municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara: Jeremi Alejandro Villegas Anaya, Carlos Humberto Corona Corona, Dominic Gabriel Méndez Jiménez, Facundo Vidal Sánchez Sánchez y Giovanni Natanael Flores Vázquez.
Uno de ellos (Carlos Humberto Corona), ya fue localizado sano y salvo. De los otros cuatro todavía se desconoce su paradero. Sus familias han expresado temor ante un posible patrón de reclutamiento criminal. No corresponde afirmar una causa sin que exista una investigación que la confirme, pero sí corresponde exigir al Gobierno de Jalisco que investigue hasta las últimas consecuencias.
Porque aquí está el problema: una estadística a la baja no significa necesariamente que la crisis esté bajo control. También puede significar que hay familias que no denuncian por miedo, amenazas o desconfianza. Una desaparición que no se registra no deja de existir.
Frente a esta realidad, el PAN Jalisco no se va a quedar callado ni de brazos cruzados. No dejaremos de alzar la voz para exigir apoyo, acompañamiento y atención para las familias que buscan a un ser querido. Seguiremos impulsando propuestas, reformas, mesas de diálogo y acciones que fortalezcan las capacidades de búsqueda y obliguen a las autoridades a dar resultados. Las familias no pueden enfrentar solas una tragedia que le corresponde atender al Estado.
Porque mientras haya una madre, un padre, un hermano o un hijo buscando a un ser querido, no podemos hablar de una crisis resuelta. Cada persona desaparecida tiene un nombre, una familia y una historia que no puede convertirse en una cifra más.
En Jalisco no podemos acostumbrarnos a las desapariciones ni conformarnos con estadísticas que disminuyen mientras el dolor permanece. El PAN Jalisco seguirá alzando la voz, acompañando a las familias y exigiendo resultados al gobierno, porque encontrar a una persona es una obligación del Estado y un derecho de las familias.