Cada mañana, antes de que salga el sol, miles de personas en Tesistán, en Zapopan, ya están en la calle esperando un camión que las lleve a trabajar, y cuando por fin llegan a su destino, muchas ya invirtieron casi dos horas del día nada más en el camino.
Estudios de movilidad metropolitana llevan años señalando a Tesistán entre las zonas donde la ciudad creció más rápido de lo que llegó el transporte que la conecta con el resto de Zapopan, y ahí siguen viviendo casi 92 mil personas, según el último censo de población, esperando que ese rezago se resuelva.
La Línea 3 del Tren Ligero se termina justo donde empieza la Carretera a Tesistán también conocida como Avenida Juan Gil Preciado, en la Estación Arcos de Zapopan. De ahí para adelante, nada. Es un sistema que recorre 21.5 kilómetros, conecta 18 estaciones entre Zapopan, Guadalajara y Tlaquepaque, y que mueve a más de 130 mil personas cada día, de acuerdo con cifras de Siteur.
Ampliarlo hasta Tesistán son 9.2 kilómetros más y cinco estaciones nuevas: Ángel Leaño, Aviación, Valle Imperial, Carretera a Colotlán y Tesistán. El trazo ya existe, el gobierno del Estado ya adelantó los estudios técnicos, y el proyecto está listo para construirse.
Nueve kilómetros no suenan a mucho en un mapa, pero en la vida de alguien que hoy hace transbordo tras transbordo para llegar al trabajo, a la universidad o a una cita médica, esos kilómetros son la diferencia entre perder la mitad del día en la calle o recuperar ese tiempo para su familia. La ampliación además contempla un ramal hacia Valle de los Molinos, con lo cual el beneficio se extiende a otra colonia entera del Norte de Zapopan que también lleva años esperando su lugar en el mapa del transporte masivo.
Lo único que falta es el presupuesto, y ahí es donde entra el Congreso.
Como diputada del Distrito 6 de Zapopan presenté un exhorto a la Cámara de Diputados para que el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 incluyera recursos para esta ampliación. Lo pedimos con respaldo de todo el Congreso local, con estudios técnicos de por medio y con una necesidad que cualquiera que viva en la zona Norte de Zapopan reconoce todos los días. Aun así, cuando se repartió el dinero, a Tesistán le tocaron cero pesos.
En ese mismo presupuesto, al Tren Maya se le asignaron 30 mil millones de pesos para este año, y el tren que conecta la Ciudad de México con el Aeropuerto Felipe Ángeles pasó de un costo original de poco más de 12 mil millones de pesos a casi 24 mil millones, prácticamente el doble de lo prometido. A esos proyectos el dinero les llegó sin mayor obstáculo, sobrecosto incluido. A la gente que hace fila desde las 5:00 de la mañana en Tesistán, no.
No estoy en contra de que el país invierta en su infraestructura. Estoy a favor de que Zapopan también cuente cuando se reparte ese presupuesto. Jalisco es la cuarta economía de México y todavía peleamos por un lugar digno en la lista de prioridades nacionales, y eso no se resuelve con un solo exhorto, pero un exhorto es donde empieza la exigencia, y pienso seguir insistiendo, en esta tribuna y en las que vengan, hasta que ese tren llegue hasta Tesistán.
Por un Zapopan que siga creciendo, sí, pero que crezca parejo, con transporte que también llegue a las colonias que hoy quedan más lejos del mapa.