En la política y en la vida diaria, los berrinches y las distancias solo terminan costándole tiempo y dinero a la gente. Por eso, el plato fuerte de la reciente visita de la presidenta a Jalisco no fueron las fotos ni el protocolo, sino la reunión de trabajo mano a mano con el gobernador Pablo Lemus.
Ahí quedó clarísimo que mientras los actores locales de Morena prefirieron marear el problema del agua durante años, tuvo que venir la titular del Ejecutivo a poner orden y resolver lo que su equipo local no pudo ni supo articular.
Finalmente, la gestión directa del gobernador logró romper la congeladora y amarrar una inversión histórica de 22 mil 500 millones de pesos a tres años para entrarle de frente a la crisis del agua en la zona metropolitana y los municipios.
El acuerdo trae números y proyectos concretos sobre la mesa que se centrarán en tres objetivos que darán un gran respiro a Jalisco con la sustitución del Acueducto Chapala-Guadalajara, una obra de 10 mil millones de pesos para cambiar tuberías viejas, frenar el 34% de agua que tiramos en fugas y ahorrarle al Estado 500 millones de pesos al año en operación y energía eléctrica.
También se completará la obra de El Zapotillo y habrá una nueva etapa de obra para ampliar la Carretera a Chapala con 4 mil 500 millones de pesos, con inversión compartida, lo que permitirá completar el proyecto de la Línea 5 y facilitar la vida de quienes habitan o trabajan en la ribera del lago.
Tener el cheque apalabrado es una gran noticia, pero el verdadero reto empieza ahora. Para que el agua de verdad llegue a las llaves de las familias jaliscienses, tocará mantener puntual seguimiento con la CONAGUA, Hacienda y en la Cámara de Diputados, sin bajar la guardia y sin dejar que la perspectiva electoral diluya los acuerdos.