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Ismael Ramírez
Ismael Ramírez
Especialista en Medicina Familiar. Maestro en Farmacología. Dr. en Investigación Psicológica

Desapego afectivo, empatía, ecuanimidad compasiva… ¿Qué se debe enseñar al estudiante y médico en formación?

29 agosto 2026
|
05:00
Actualizada
12:39

El profesor Carlos Simón Bello Rengifo, titular de la Cátedra Libre de Bioética Augusto León de la Universidad Central de Venezuela me invitó a participar en las X Jornadas de Bioética y Derecho Penal del 18 de septiembre al 9 de octubre próximos. Le expliqué que mi formación en bioética es demasiado básica y que no sé nada de Derecho Penal aplicado a la medicina. El profesor Bello me dijo que no era necesario que dominara esos campos de saber, sino que disertara sobre mi experiencia educando las emociones y sentimientos de los médicos. Mi tema en las X Jornadas de Bioética de la U. Central de Venezuela será el que encabeza esta columna.

La enseñanza actual es el desapego o distanciamiento afectivo

Una editorial de la revista Family Practice Management (FPM) nos recuerda lo que generaciones de médicos hemos vivido: “me enseñaron el desapego emocional y el profesionalismo distante” (1). He descrito repetidamente las consecuencias de esta formación de la personalidad fría del médico. Sintetizo: los pacientes perciben indiferencia del médico. Segundo, los médicos atrofian su desarrollo emocional y su familia sufre las consecuencias. Una profesora de primaria me compartió el caso de un alumno suyo de 8 años; el chico le dijo: “¿Podrías ser mi mamá?  Casi no veo a mis papás y no me hacen caso”. El chico era hijo de madre y padre médicos. La otra consecuencia es la salud mental y física de los médicos; la mente bloqueada a las emociones no permite sentir el propio sufrimiento corporal, pero el cuerpo no deja de sentir. En suma, seguir enseñando el desapego afectivo “para no interferir en la toma de las decisiones clínicas” daña la relación médico-paciente y deteriora la salud mental y física del médico y su entorno más cercano.

¿Enseñar empatía, o enseñar ecuanimidad compasiva?

Hoy en día, incluso los círculos gerenciales en medicina empiezan a asumir que la educación de los afectos del médico es una empresa posible, factible, viable y muy necesaria (1). Incluso los gerentes de la salud empiezan a superar la estrecha idea de que la empatía clínica debe ser analítica-cognitivo; ya se la asume con un componente afectivo. A los gerentes de la salud les atrae la confirmación científica de que los médicos con alto nivel de empatía están relacionados con mejores pronósticos de los pacientes y menor costo económico. Sin embargo, todavía no es generalizada la aceptación de la compasión que compromete a la acción para hacer “algo más por el paciente”. Voy a usar un fragmento de la página 277 de mi tesis doctoral para mostrar que la empatía multidimensional debería ser llamada compasión para evitar confusiones:

El concepto multidimensional de empatía es el que recibe actualmente la mayor atención y puede sintetizarse en tres palabras: es pensar, sentir y actuar (2). Pensar qué piensa y siente el otro, imaginar sus sentimientos y si está sufriendo, actuar para aliviar su dolor. Esta definición empata claramente con la compasión (3): “Atestiguar el sufrimiento de otros activa redes neuronales que facilitan la resonancia emocional y también el procesamiento cognitivo de las experiencias de otros. Y al aliviar el dolor y sufrimiento de otros se generan emociones positivas en el sujeto compasivo”. (3. p. 334).

Mi recomendación es que hablemos de enseñar compasión en medicina, es decir empatía multidimensional que además del nivel analítico y afectivo, vaya a las acciones que alivian el sufrimiento del paciente (acciones muy diversas, como la escucha con atención plena, hablar con un familiar, visitar en casa, hablarle por teléfono…). Recuerdo dos relatos de colegas que causaron enorme agradecimiento de sus pacientes; uno me platicó cuando acompañó a su paciente privado a una farmacia para lograr el surtido de sus medicinas; el otro, cuando se quedó a fregar los trastos sucios de la cocina de su paciente solitario e impedido. Con esto quiero mostrar que la compasión rebasa el lado técnico de la medicina, es una cuestión simplemente de apoyo entre humanos. Cuando el médico la realiza tiene efectos muy profundos. Pero la compasión también debe ser hacia el propio médico, de otra manera podría desarrollar fatiga por agotamiento. Es aquí donde mi proyecto educativo de las emociones y sentimientos es diferente a la mayoría de las publicaciones médicas del campo educativo.

Enseñar compasión unida a ecuanimidad

Partiendo de diversas fuentes y mis propias experiencias educativas, de vida y profesionales, diseñé un método de educación de los afectos que dota de las bases para cultivar el autoconocimiento del médico para que se pueda abrir, resonar con las emociones intensas de su paciente, siendo capaz de distinguir mediante la ecuanimidad qué emociones son del paciente y cuáles de sí mismo. ¿Funciona? Así parece. Además, podría distinguir qué estudiantes o médicos en formación aprenderán mejor que otros a ser ecuánimes y compasivos. También, mi método les dota de los recursos para reflexionar sobre los casos difíciles para ellos. Saben cómo procesarlos mediante auto-reflexión y reflexión colaborativa grupal.

¿Qué tiene que ver esto con una conferencia sobre bioética y Derecho Penal?

En 2019, cuando publicamos “Los pacientes como profesores en la escuela de medicina” (4), el análisis de nuestros datos nos hizo construir una explicación de los hallazgos que habíamos acumulado usando cortos de cine, música, y pacientes reales. Vimos que la percepción de emociones y sentimientos llevada a la reflexión grupal e individual se relacionaba con procesos de autoconocimiento, y que tenía conexiones con la empatía cognitiva y afectiva. Ya sabíamos que el procesamiento cerebral de las emociones, la empatía y la compasión, está conectado con la toma de decisiones para la vida diaria. Con esa base, supusimos que la enseñanza de la ecuanimidad compasiva podría desarrollar alto sentido ético en el ejercicio profesional. Pude probar esta idea durante un estudio de tres años (2021-2024) enseñando ecuanimidad compasiva. El desarrollo ético de los residentes del estudio quedó contenido bajo la categoría “Centrarse en la persona del paciente”, a su vez integrado por los conceptos de: atención plena, compromiso claro, construir confianza, suspender prejuicios, paciencia, diagnosticar a la persona, empatía corporal, y dialogicidad diatópica. De eso hablaré en el evento de la Universidad Central de Venezuela el 2 de octubre de 2026.

Conclusiones

Los sectores administrativos de la medicina están reconociendo que vale la pena formar a los médicos en la empatía cognitiva y afectiva porque se mejora el pronóstico de los pacientes, se reduce el consumo de recursos, y los médicos reducen su desgaste profesional. Explícitamente, se acepta que la educación de los afectos es posible. No obstante, estos sectores están atrasados en el tiempo respecto a lo logrado en la medicina familiar académica y los aportes de las neurociencias. Es posible formar a los médicos en la empatía multidimensional que es sinónimo de compasión. Y también, es posible enseñar a balancear la compasión con el pilar de la ecuanimidad, producto de los procesos de autoconocimiento personal del médico. Expongo aquí mi concepto académico de ecuanimidad compasiva extraído de mi tesis doctoral:

“La ecuanimidad es la postura de mente clara que no es perturbada por emociones y que permite la imparcialidad de juicio; la compasión es la intensificación de la empatía afectiva en el contexto del sufrimiento. La ecuanimidad compasiva es entonces, una configuración subjetiva, un sistema auto organizado, que emerge de la interacción de emociones y procesos simbólicos, modulados por procesos de autoconocimiento, que consiste en la capacidad de resonar empáticamente con el sufrimiento del otro en la proporción adecuada en cada caso y unido al genuino deseo de aliviar el sufrimiento con las acciones necesarias. Esta capacidad es modulada por una mente clara e imparcial en el contexto de la relación médico-paciente”.

Referencias

(1). Domdera, J. (Jul de 2026). On empathy. Family Practice Management, 33(4), 3. https://www.aafp.org/fpm/2026/0700/from-the-editor.pdf.

(2). Fragkos, K. C., & Crampton, P. E. (2020). The effectiveness of teaching clinical empathy to medical students: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Academic Medicine, 95(6), 947–57.

(3). Lown, B. A. (2016). A social neuroscience-informed model for teaching and practising compassion in health care. Medical Education, 50, 332-342. 

(4). Ramírez-Villaseñor, I., & García-Serrano, V. G. (2019). Pacientes como profesores en la escuela de medicina. Archivos en Medicina Familiar. An International Journal., 21(2), 35-43.

 

*Las opiniones y contenidos en este texto son responsabilidad total del autor y no de este medio de comunicación.
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