¿Has pensado en qué tipo de ciudad quieres envejecer? Porque con un poco de suerte, todos vamos para allá.
México está envejeciendo y lo está haciendo rápidamente. Actualmente hay alrededor de 17 millones de personas mayores de 60 años en nuestro país. Para 2050 serán más de 33 millones y las proyecciones indican que para 2070 prácticamente una de cada tres personas en México tendrá 60 años o más.
Nuestra estructura poblacional está cambiando. Tenemos menos nacimientos, vivimos más años y poco a poco habrá proporcionalmente menos jóvenes y más personas mayores. Esto traerá retos importantes para nuestro país: desde las pensiones y los servicios de salud hasta los cuidados, la infraestructura con accesibilidad universal y una población económicamente activa que tendrá una responsabilidad cada vez mayor.
Una ciudad incluyente para las personas mayores no solamente es aquella que tiene rampas. Es una ciudad donde se puede caminar con seguridad, cruzar una calle con suficiente tiempo, encontrar una banca para descansar, utilizar el transporte público o llegar fácilmente a un parque.
Pero también es una ciudad donde existen lugares para encontrarnos con los demás.
Hay cada vez más evidencia sobre algo que quizá nuestros abuelos entendían bastante bien: vivir en comunidad importa. La Organización Mundial de la Salud reconoce la participación social como uno de los elementos fundamentales de las ciudades amigables con las personas mayores. Sabemos también que mantener relaciones sociales y evitar el aislamiento tiene efectos importantes sobre nuestra salud y bienestar.
Esto debería hacernos pensar de otra manera nuestros espacios públicos.
Un parque no solamente sirve para hacer ejercicio. Una unidad deportiva, una plaza o un centro comunitario pueden convertirse en lugares donde una persona encuentra una actividad, conoce a sus vecinos, hace amigos y mantiene una rutina que la obliga a salir de casa.
Por eso construir espacios públicos también es construir comunidad.
Y ese será uno de los grandes retos de nuestras ciudades en los próximos años. No solamente tendremos que hacerlas físicamente accesibles. Tendremos que procurar que permitan a las personas seguir siendo independientes, activas y parte de una comunidad conforme pasan los años.
Vivir más debería ser una buena noticia. El verdadero desafío será conseguir que podamos vivir bien esos años.
Y por eso, cuando desde el gobierno pensemos en el próximo parque, la próxima banqueta o el próximo espacio comunitario, no deberíamos preguntarnos solamente quién lo necesita hoy.
También vale la pena pensar si estamos construyendo la ciudad en la que nosotros mismos queremos envejecer.