Tras rendir su segundo informe de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio el banderazo de salida hacia las elecciones intermedias de 2027. A menos de un año de la cita electoral del 6 de junio próximo, podemos identificar algunas de las principales rutas políticas que habremos de seguir para ir prefigurando el escenario en la próxima visita a las urnas.
En Palacio Nacional, la presidenta dejó en claro los avances alcanzados por su administración, así como los pendientes que deberán ser atendidos y resueltos en los próximos cuatro años. Sin duda, se ha logrado mucho y también se necesita hacer mucho si se quiere continuar consolidando el proyecto nacional de la 4T. Al tiempo.
Lo que se viene en estos nueve meses recorrerá el velo de los intereses y proyectos partidistas de cada grupo político, lo mismo en Morena que en la oposición, la iniciativa privada, en los medios de comunicación y la sociedad civil en su conjunto.
La primera parada será la discusión en la Cámara de Diputados sobre la Ley de Ingresos y el Proyecto de Egresos para el siguiente año fiscal. Seguramente los jaloneos por cubrirse con la misma cobija estarán a la orden del día, sin que los estira y afloje hagan que la cobija aumente mucho más su tamaño. A la sombra de esos encontronazos presentados públicamente como diálogo y consenso, podremos ver dónde están puestos los intereses políticos, económicos y electorales de los legisladores.
Sin duda, una fecha importante es el 10 de septiembre, cuando el Instituto Nacional Electoral (INE) ponga en marcha el Proceso Electoral Federal 2026-2027 que concluirá el 6 de junio del próximo año, cuando salgamos a elegir la totalidad de la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, congresos locales y miles de cargos estatales y municipales. A no dudar, el proceso electoral se significará como el mayor tinglado donde se desarrollarán las andanzas de la clase política durante los siguientes meses.
Desde luego, un aspecto de suma importancia para el partido Morena y la presidenta de la república, Claudia Sheinbaum, será poner orden al interior de su instituto político y enfrentar con éxito las luchas intestinas que han comenzado a tomar intensidad en las filas morenistas, lo mismo en el Legislativo federal que en los estados y el gabinete presidencial. El nerviosismo por no quedar fuera de la foto es cada vez mayor y algunas de las lealtades al proyecto de la 4T dan visos de agrietarse y pensar en personalísimos intereses.
La buena noticia para Morena y mala para la sociedad en general, es que seguimos sin tener una oposición seria y responsable que deje de lado las ocurrencias discursivas y los viajes al extranjero para ganar el apoyo que la sociedad le sigue negando por no proponer una opción viable de nación.
A querer o no, este tercer año de gobierno la presidenta Sheinbaum Pardo irá consolidando, no solo su gobierno, sino los cuadros partidistas más cercanos a ella con la finalidad de dejar de lado las cargas que han significado algunos “representantes populares” que poco abonan y mucho cobran al proyecto de la 4T.