Hay momentos que desnudan a un gobierno más que cualquier informe. La visita de Claudia Sheinbaum a Jalisco fue uno de ellos.
Mientras desde la comodidad de un escenario, con una planificación meticulosamente cuidada para tener el show controlado y decir los supuestos logros de la Cuarta Transformación, fuera del telón no pudieron contra la realidad: familias buscando a sus desaparecidos, ciudadanos preocupados por la inseguridad y un Estado que todavía carga las consecuencias de la violencia. Y entonces vino el abucheo.
Abucheo de ciudadanos ejerciendo un derecho, el de la libertad de expresión. Y la respuesta de la presidenta solo confirmó algo que en Morena ya parece una costumbre: miente y polariza.
Claudia Sheinbaum llegó a la Presidencia por Morena, pero no entendió que gobernar es para todos los mexicanos. Cada vez resulta más evidente que su prioridad sigue siendo defender a la 4T, no escuchar a los ciudadanos. Proteger a ‘políticos’ corruptos, con vínculos con el crimen organizado u otro delito. Basta con decir ‘Andy’, hijo del padre político de Sheinbaum, quien tiene escándalos de huachicol.
Porque un informe de gobierno debería rendir cuentas, no funcionar como mitin partidista.
¿Cómo hablar de éxito cuando miles de familias siguen esperando respuestas por sus desaparecidos? ¿Cómo presumir avances cuando el crimen organizado ha demostrado su capacidad para paralizar regiones enteras? ¿Cómo hablar de bienestar mientras millones de mexicanos enfrentan inseguridad, falta de servicios y un futuro incierto?
Esos son los otros datos. Los que no caben en el escenario. Y Jalisco no se deja engañar.
El Gobierno de México puede intentar controlar el discurso, pero no puede borrar lo que viven las familias. Puede llenar plazas, pero no puede llenar los vacíos que dejan los desaparecidos. Puede hablar de transformación, pero no puede transformar la realidad con propaganda.
Lo ocurrido en Jalisco dejó una conclusión política muy clara: cuando el poder se siente cuestionado, Morena no escucha; Morena confronta.
Desde Acción Nacional vamos a seguir haciendo lo contrario: señalar lo que está mal, defender a quienes no tienen voz y exigir resultados.
Si Morena no quiere escuchar el reclamo de los ciudadanos, tendrá que enfrentar algo mucho más contundente: su voto en 2027.