La publicidad presenta a Sweeney en una serie de imágenes de estética provocadora, utilizando distintos elementos vinculados al deporte mientras aparece con poca ropa.

Una campaña publicitaria protagonizada por la actriz de euphoria ha provocado críticas entre algunas atletas, reabriendo el debate sobre la sexualización, la publicidad y la representación femenina en el ámbito deportivo.
La frontera entre entretenimiento, moda y deporte vuelve está dividida por una linea muy delgada, y en este caso llega polarizar algunos puntos. Esta vez, a partir de una campaña protagonizada por la actriz Sydney Sweeney para Novig, una plataforma estadounidense de predicciones deportivas.

La publicidad presenta a Sweeney en una serie de imágenes de estética provocadora, utilizando distintos elementos vinculados al deporte mientras aparece con poca ropa. La propuesta busca asociar la imagen de la actriz con el universo deportivo y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre la plataforma.

Sin embargo, la campaña no tardó en generar críticas entre algunas deportistas, quienes cuestionaron la decisión de recurrir a la imagen sexualizada de una mujer para promocionar un producto relacionado con el deporte.
Entre las voces que se han pronunciado se encuentran atletas como Ariarne Titmus, Amy Hunt y Tilly Kearns. Sus comentarios han puesto nuevamente sobre la mesa una discusión que trasciende esta campaña: cómo se representa a las mujeres en una industria deportiva en la que, históricamente, sus cuerpos han recibido tanta atención como sus resultados.

En el caso de Sweeney, sus defensores han señalado precisamente esa tradición. La actriz ha respondido a las críticas defendiendo el carácter lúdico de la campaña y recordando que numerosas deportistas y figuras vinculadas al deporte también han realizado sesiones fotográficas con desnudos o estética sensual.
La comparación, sin embargo, ha abierto otra cuestión: no solo importa quién aparece ante la cámara, sino también quién controla la narrativa y con qué propósito se utiliza esa imagen.
La discusión llega en un momento en que el deporte femenino ha adquirido una visibilidad internacional considerable. Las audiencias, los patrocinios y la cobertura mediática de las competiciones femeninas han aumentado, pero la manera en que se presentan las atletas continúa siendo objeto de debate.

Para algunas críticas, una campaña como la de Sweeney corre el riesgo de reforzar una mirada en la que el cuerpo femenino se convierte en el principal atractivo. Para otros, la publicidad puede entenderse como una expresión de libertad estética y una estrategia deliberada para generar conversación alrededor de una marca.
Por ahora, la controversia continúa dividida entre quienes consideran que se trata de una estrategia publicitaria deliberadamente provocadora y quienes creen que reproduce estereotipos que el deporte femenino intenta dejar atrás.
Más allá de las posiciones, el caso vuelve a plantear una pregunta vigente: cuando una mujer utiliza su cuerpo como parte de su imagen pública, ¿dónde termina la autonomía personal y dónde comienza la responsabilidad de la industria que convierte esa imagen en un producto?