Será difícil olvidar que, meses antes del Mundial (un evento de talla internacional), existieron días en los que tuvimos que encerrarnos nuevamente en casa, y esta vez no fue por una pandemia, sino por un estado de inseguridad e incertidumbre debido a la captura y abatimiento de quienes dirigieron el cártel más sanguinario que haya existido.
Independientemente del éxito del Mundial FIFA 2026 en términos económicos, es un hecho que pudo garantizarse la seguridad pública durante todo el evento, sin atentados que lamentar por los miembros del crimen organizado.
En ese sentido, el próximo proceso electoral obliga a las autoridades a no bajar la guardia: no podemos asegurar qué va a pasar en Sinaloa o en otras entidades; pero en Jalisco, NO podemos darnos el lujo de que “las cosas salgan mal”, ni que exista un resquicio que impida un proceso electoral ordenado y en paz.
Más allá de que los cuerpos de seguridad se encuentren disponibles para las autoridades electorales en el resguardo de su personal, las personas candidatas y la elección misma; o bien, de las capacitaciones otorgadas por parte de las fiscalías y las secretarías de seguridad; resulta menester garantizar:
En el mediano y largo plazo, el IEPC debe redoblar esfuerzos con el impacto en la educación cívica tendiente a crear una conciencia colectiva que nos permita un electorado que sea parte integral y activa para garantizar una elección en paz.
En el plano inmediato, crear un protocolo para la prevención de presiones mediáticas, que permita tanto al personal de apoyo como a las autoridades electorales, personas candidatas y sus equipos de trabajo, saber exactamente qué debe hacerse ante situaciones que infieran riesgo en su integridad física, psíquica, económica y emocional.
Las corporaciones y mandos del Estado, por su parte, deben poner al servicio de las autoridades electorales todos los recursos necesarios: elementos de seguridad, materiales, presupuestales, financieros, etc., para garantizar que el proceso electoral sea exitoso y no sean organizaciones paraestatales las que decidan el rumbo del proceso contrario a los intereses del votante.
Por acción, o por omisión, a nadie conviene debilitar o interrumpir el proceso electoral para convertirlo en una “elección marcial”; distraer al INE para asumir y atraer la elección de Jalisco, implicaría una intervención marcada por el ejercicio de un control innecesario de demostrar.
¿Qué historia vamos a contar en el futuro del proceso electoral 2027 en Jalisco? Hagamos el compromiso de que sea recordado como el más limpio, transparente, participativo, pero sobre todo, el más ordenado y pacífico en un entorno nacional convulso.