En México está sucediendo algo curioso. Por un lado, tenemos una tasa de desempleo baja del 2.7%, esto es una tasa baja comparada con la tasa natural de desempleo para una economía de nuestro tamaño y que el Banco de México establece que es de aproximadamente el 3.8% de la población.
Lo anterior sería una buena noticia si no fuera porque existen otros indicadores que son preocupantes, como por ejemplo: el constante incremento de la población en condiciones críticas de ocupación, que ha venido creciendo de forma persistentes desde el 2017 y que se ha acelerado desde el primer trimestre del 2025. Este indicador tuvo su nivel más bajo en el primer trimestre del 2014 cuando el 11.33% de los ocupados estaban en condiciones críticas, pero al segundo trimestre de este 2026 es del 38.9% de los ocupados. Estos trabajadores son personas que trabajan menos de 35 horas a la semana por razones de mercado, más aquellos que trabajan más de 35 horas a la semana, pero reciben un pago menor al salario mínimo, más aquellos que trabajan más de 48 horas a la semana y reciben cuando mucho hasta dos salarios mínimos.
Otro indicador que también está aumentando es la población ocupada en el sector informal, que pasó del 27.25% al primer trimestre del 2017 al 31.10% al segundo trimestre del 2026, y se ha acelerado en los dos últimos años.
Adicionalmente, llama mucho la atención el hecho de que la población en edad de trabajar, de 15 años y más, sigue aumentando, pero la tasa de participación económica se ha reducido de su nivel más alto alcanzado al primer trimestre del 2023 con un 60.24% al 58.72% al primer trimestre de 2026. Esta tasa calcula el porcentaje de la Población Económicamente Activa (PEA), con respecto al total de la población de 15 años y más. Así, a pesar de que la PEA sigue aumentando en número absolutos al pasar de 60 millones 216 mil 432 personas en el segundo trimestre del 2023 a 61 millones 676 mil 698 personas millones al segundo trimestre de 2026, como porcentaje de la población en edad de trabajar se redujo del 60.2% al 59.1%, mientras que la Población No Económicamente Activa PNEA está aumentando en mayor proporción a la PEA al pasar de 39 millones 834 mil 351 personas, a 42 millones 628 mil 324 personas, esto es de un 39.8% al 40.9%. Esto es un incremento de 2 millones 793 mil 973 personas.
Es importante aclarar que esta población se divide a su vez en: disponibles para trabajar y no disponibles. Los disponibles pasaron del 13% al 11.5% y los no disponibles de 87% al 89%. En este último punto hay que aclarar que los no económicamente activos son aquellos que, aunque tienen edad de trabajar no lo hacen, ni buscan trabajo porque son estudiantes, amas de casa, pensionados y jubilados, o personas con algún impedimento físico, por lo que su incremento puede deberse a que están estudiando más años, están envejeciendo y/o están aumentando las personas que requieren de cuidados.
La precarización laboral por su parte, está aumentando, y ello se refleja en el incremento de los ocupados en la economía informal y en informalidad laboral. Así, al segundo trimestre del 2026 la tasa de informalidad laboral fue del 55.1% de la población ocupada, ¡uno de cada dos! Los trabajadores en informalidad laboral son aquellos cuya situación laboral no le garantiza plenamente la protección y los derechos asociados a un empleo formal.
Finalmente, la tasa de ocupación en el sector informal también ha aumentado y hoy es del 30%, ¡uno de cada tres trabajadores! Mientras que los trabajadores en informalidad laboral pueden estar en una empresa perfectamente formal, los trabajadores en el sector informal son ocupados específicamente en negocios informales.
Debido a lo anterior no podemos celebrar el que la tasa de desempleo sea del 2.7 por ciento.