En democracia no basta con decir que una elección será legal, hay que garantizar que cada etapa del proceso pueda ser revisada, explicada y defendida con reglas claras. Por eso el debate sobre las llamadas BOLETAS PLANCHADAS no es un asunto menor ni una discusión técnica reservada para especialistas. Es un tema que tiene que importar a todos los ciudadanos.
El propio INE ha reconocido que existe un procedimiento específico para estos casos: la boleta se separa, se documenta y el Consejo Distrital determina si procede computarla o no.
Aquí está precisamente la preocupación del PAN, no queremos que quede abierta la posibilidad de que una boleta planchada termine contabilizándose sin que existan criterios suficientemente claros, uniformes y verificables para todos.
Lo que el PAN está exigiendo es que no haya reglas hechas para la interpretación del momento. Las reglas no pueden depender de interpretaciones que cambien de un distrito a otro. Todo debe estar escrito antes de la elección. Debe quedar perfectamente establecido qué ocurre cuando aparece una boleta sin señales de doblez, qué elementos deben revisarse, quién debe hacerlo, bajo qué criterios, cómo se documenta y qué consecuencia jurídica corresponde.
Nos preocupa la actuación de la mayoría que ha respaldado este esquema. Desde la oposición hemos señalado que Morena y quienes acompañan sus decisiones electorales parecen estar explorando los márgenes que les permiten las reglas para construir escenarios que, llegado el momento, puedan favorecer sus intereses políticos. Advertimos que un reglamento que deja espacios de interpretación puede ser utilizado de manera discrecional y, por eso mismo, debe cerrarlos desde ahora.
Ya tenemos antecedentes que obligan a tomar el asunto con seriedad. En las elecciones de 2025 se detectaron boletas sin marcas de doblez y el propio INE documentó la gravedad de esa irregularidad. De acuerdo con información publicada sobre ese proceso, fueron anuladas 818 casillas, y en 476 de ellas se identificó como causa el hallazgo de boletas sin doblez.
Por eso desde el PAN Jalisco vamos a insistir que las boletas planchadas deben tener un protocolo preciso, objetivo y nacional. No queremos decisiones a modo. No queremos criterios que puedan acomodarse según la circunstancia. No queremos que nadie pueda utilizar una laguna o una ambigüedad para defender un resultado.
Queremos reglas que beneficien exclusivamente a la verdad de las urnas. La democracia se defiende cerrando todas las puertas que puedan poner en duda el voto ciudadano. La claridad debe existir desde hoy, no después de la elección de 2027.